Israel y Bolivia en el debate político peruano

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ISRAEL: El Presidente Alejandro Toledo se equivocó al cancelar la visita de Estado prevista a Israel, respondiendo a la presión en contra que ejerciera el Canciller Manuel Rodríguez -que aspira a representarnos en el Consejo de Seguridad en el año 2005- y los voceros peruanos de la causa palestina, incluyendo a parlamentarios que no simpatizan con Israel. Más allá de una ridícula explicación oficial de que el presidente canceló su viaje porque prefería quedarse en el Perú para monitorear el paro de la CGTP (aunque eso no impedirá su viaje a España y a Ecuador), el gobierno ha lesionado las magníficas relaciones bilaterales con Israel de la que nuestro país se ha beneficiado a lo largo de décadas.
Como acertadamente dice el comunicado de la AJP el martes 29, en las últimas décadas “1,700 peruanos de todos los departamentos del Perú han gozado de becas para estudiar en Israel y cada año salen 50 más. Los 8,000 turistas israelíes que visitan anualmente el Perú le significan un ingreso de varios millones de dólares. La visita de expertos israelíes en agricultura, medicina, tecnología, educación, gestión municipal, irrigaciones, tratamiento del agua, ayuda en terremotos, etc. le significan al Perú un notable aporte para su desarrollo agrícola, tecnológico, industrial, social y cultural. El creciente comercio bilateral sin duda favorece a los exportadores peruanos”.
En momentos que el Perú necesita preparase para lidiar con los retos agrícolas y tecnológicos que abre el TLC y en general su creciente inserción en el mundo globalizado incluyendo la desesperada búsqueda de inversionistas extranjeros, hubiera beneficiado al Perú que el Presidente Toledo concluyera los acuerdos con Israel para aumentar el turismo israelí, la cooperación tecnológica con Concytec y el Ministerio de Educación, la visita de médicos voluntarios para hacer operaciones diversas en las poblaciones más necesitadas y en general la asistencia técnica para mejorar la producción agrícola. Además, el acuerdo de protección a las inversiones mutuas habría alentado el crecimiento de inversiones israelíes en el Perú.
Visitar Israel no significa tomar partido por su política interna, como no ocurre cuando visita EE.UU. (Guantánamo, Irak), China (Derechos Humanos), Bolivia (Chile), etc. Significa estrechar las relaciones de amistad y cooperación.
Qué lástima que tantos políticos no lo hayan entendido.
BOLIVIA: El Presidente Alejandro Toledo hizo bien en cumplir con la donación de un millón de dólares para los colegios de la región de “El Alto” en Bolivia, a la cual se había comprometido el año pasado en la Cumbre Iberoamericana de Santa Cruz. El hecho que en “El Alto” existan más de 50 mil peruanos, cuyos hijos estudian gratuitamente en las escuelas y en las universidades públicas de Bolivia, no debería servir de justificativo para afirmar sin reparos que se trata de un gesto de plena solidaridad al que estamos moralmente obligados con un país vecino que está en una situación mucho más precaria que la nuestra.
Construir una región viable demanda de las relaciones internacionales responsabilidades sociales que no pueden basarse solamente en el cultivo de intereses y beneficios egoístas. También tienen que incluir algún sentido de reciprocidad ética entre los herederos de la cultura y la tradición andina ancestral que desde hace centurias nos une. Recordemos además el hermoso precepto de “Ama a tu prójimo como a ti mismo… porque él eres tu” del que se han desarrollado esfuerzos por promover la justicia social y que se traduce en la obligación de dar de sí a todo aquel que sufre carencia. Estos debieran ser argumentos suficientes para apoyar dicho gesto.
Para aquellos que aún necesitan convencerse bastaría recordar la mesa de países donantes por 1,000 millones de dólares que Javier Pérez de Cuellar armó ni bien asumió el mando el presidente Toledo. Además convendría fijarse en las decenas de millones de dólares que el Perú recibe anualmente de EE.UU., la Unión Europea, Japón, Israel, Canadá y tantos otros países por diversos conceptos, además de las donaciones inmediatas en bienes y servicios cuando se produce un desastre natural. A eso se agregan los médicos extranjeros que vienen al Perú para operar gratuitamente a nuestros niños, los cooperantes voluntarios que trabajan en las zonas más carenciales, los miles de becarios peruanos que estudian en el exterior gracias a subvenciones de gobiernos y organismos de cooperación del extranjero, etc.
Un toque de solidaridad en medio del torbellino de mezquindad puede enriquecer nuestros espíritus. Ese es el mensaje educativo de este gesto. Si tan solo la mayoría de políticos, empresarios, profesionales y funcionarios públicos actuaran internamente con similares vocaciones y criterios... el Perú sería realmente más grande que sus problemas.