Consejo a las madres ansiosas por la evaluación escolar de sus hijos

Atención, se abre en una ventana nueva. PDFImprimirCorreo electrónico


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La modernidad ha traído consigo una progresiva igualación de oportunidades laborales para las mujeres que tradicionalmente se ocupaban solamente de las tareas domésticas y la crianza de los hijos. Sin embargo, no necesariamente el avance en el tema laboral ha ido acompañado de un incremento en las facilidades para que la mujeres dejen el hogar y los esposos asuman mayores responsabilidades en las tareas domésticas y crianza de los hijos. Esto se agrava por tantísimos casos de matrimonios disueltos en los que los hijos quedan a cargo de la madre. Se agrava más aún cuando los hijos son pequeños y por diversas razones tienen problemas en el colegio, sea de aprendizaje, sociales o de indisciplina que requieren una atención especial, que por consiguiente también recae sobre las espaldas de las madres. 

En este contexto, los colegios deberían reformular sus tareas sociales y ser más autosuficientes en la atención de los niños con dificultades. Sin embargo, la mayoría de ellos lo que suele hacer es encargarle a los padres (es decir a las  madres) que atiendan por su cuenta a sus hijos, porque de lo contrario éstos pueden repetir de año o eventualmente encarar un cambio de colegio.

A propósito de esto me gustaría compartir una anécdota. Hace un tiempo, una amiga muy apreciada me transmitía su ansiedad en víspera de asumir un importante cargo público, porque sabía que tendría ocupaciones y horarios impredecibles que podrían afectar sus tareas como madre. Por si fuera poco, el colegio de sus hijos le había advertido que tenían algunos problemas de aprendizaje y conducta que podrían derivar en la necesidad de un cambio de colegio. Me conmovieron su ambivalencia y deseos de hacer las cosas bien como madre, sin renunciar a las posibilidades de su progreso profesional y de intentar servir a su país. Le dí algunos consejos nacidos de la observación de tantos casos similares, que creo que pueden serles útiles a otras madres para su vida familiar y laboral.

1) Mantén siempre en tu agenda al menos una hora diaria para tus hijos. Son horas que no se pueden acumular para el sábado o domingo, así como un antibiótico no puede suspenderse de lunes a viernes para tomar una dosis mayor el fin de semana. No hay aritmética acumulativa en el vínculo madre-hijos. Necesita del goteo diario.

2) Tus hijos menores tienen algunas dificultades -como tantos otros- pero jamás le des a ningún colegio el poder para definir tu sentir respecto a tus hijos, ni permitas que su autoestima se modele en función de la opinión que el colegio les trasmita. Cada colegio tiene su sistema de ingreso, evaluación, sus preferencias en el tipo de alumnado, sus políticas internas, y a veces ocurre que nuestros hijos no calzan con las expectativas de ciertos colegios. Jamás asumas a priori que si algo anda  mal es por un fracaso tuyo, de tu esposo o de tus hijos. Puede ser una debilidad del colegio.

3) Si tu y tu esposo quieren procurar lo mejor para sus hijos, no tomen decisiones impulsivas frente a los señalamientos del colegio, por prestigiado que éste sea.  Hay que verificar con calma cuál es la situación real de tus hijos antes de juzgar o actuar.  Algunos colegios tienen mucho cuidado al evaluar a sus alumnos y recomendar terapias o traslados, pero otros lo hacen con cierta ligereza, para “sacudirse del problema”. Sugiero que busques a un psicólogo o psicóloga  competente,  para que los evalúen y precisen el diagnóstico y requerimientos de terapia, desde una mirada más objetiva y profesional. Eso les dará las pistas sobre cómo proceder con la mayor responsabilidad. Finalmente, si fuera el caso que tiene algunas dificultades reales ¿acaso es su culpa haber nacido con características diferentes a las del común de sus compañeros?. El tiene que sentir  que tiene recursos suficientes para salir adelante.  

4). Por último, debes tener presente que no todo colegio es bueno para todo alumno. Un cambio de colegio puede tener un enorme efecto positivo en quien requiere un cambio de ambiente, grupo social, enfoque pedagógico, motivación para el aprendizaje, etc. pero a su vez ese cambio de colegio puede tener un impacto emocional similar al de un divorcio, por lo que hay que administrarlo con el máximo cuidado, haciendo un ponderado análisis de costo/beneficio de todos los factores en juego. También para ello resulta prudente el consejo de un psicólogo o educador experimentado. 

Dicho todo esto, también tengo dos consejos para los padres varones. 1) Lean el texto para apoyar a sus esposas, que por la naturaleza propia de las madres, son particularmente sensibles a estas dificultades de sus hijos. 2) Si están pasando por situaciones similares, relean el mismo texto anterior pero en versión masculina.

También puede serles útil.

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