(En la era del coronavirus): La hora de la inteligencia práctica y creativa

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Correo 15 05 2020 y Diarios Regionales

Estamos habituados a apelar a conceptos como inteligencia intelectual, inteligencia emocional o incluso inteligencias múltiples para aludir a los potenciales que tienen las personas para aprender y elaborar pensamiento complejo y divergente, y sobre todo, para resolver problemas y adaptarse al entorno, sus desafíos y predecir o provocar resultados. Pero ¿de qué sirve eso para resolver asuntos de la vida doméstica como reparar las conexiones de los cables, reparar una bicicleta trabada, elaborar buena comida cuando faltan algunos ingredientes, apilar cosas eficientemente cuando se amontonan, organizar el horario y quehaceres del hogar en situaciones de cuarentena, tener presentes posibles ventajas y limitaciones antes de comprar algún bien como muebles, etc.

El psicólogo Robert J. Sternberg en 1985 desarrolló la teoría de la inteligencia triárquica que toma   en cuenta el uso o aplicaciones que se hace de la inteligencia en los contextos reales y le denominó inteligencia práctica, como aquella que es capaz de aplicar, usar e implementar lo que uno sabe para adaptarse al entorno haciendo las modificaciones que permiten resolver problemas y sobrevivir.   

El aislamiento físico ha creado las condiciones para apelar a las inteligencias práctica y creativa para ordenar la vida familiar y el uso del espacio disponible, organizar rutinas eficientes, reparar los problemas domésticos, hacer buen uso de los recursos para cubrir las necesidades y hacer una vida funcional. Esta inteligencia práctica debería cultivarse más continuamente desde la vida escolar, con una serie de tareas y actividades con las características mencionadas que muchas veces quedan opacadas o incluso ausentes frente a los apremios por cultivar la inteligencia analítica que, con consignas que apelan a desarrollos teóricos o abstractos sin aplicaciones o soluciones prácticas concretas, aún domina la mayor parte de la vida escolar. 

Otra razón más que nos debe llevar a pensar en cómo educar mejor a los alumnos en el contexto del encierro en el hogar para que se adapten mejor a los requerimientos de estos tiempos y cultivar capacidades favorables al desarrollo humano que serán útiles para toda la vida de los estudiantes.

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