Las comunidades judías dejan de ser atractivas

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Las comunidades judías dejan de ser atractivas
Por León Trahtemberg, educador; Lima-Perú, septiembre 2012 

En abril del 2012 se publicó el segundo estudio sobre las tendencias y amenazas a la vida judía visibles para los próximos 5 a 10 años según es percibido por líderes y formadores de opinión judíos europeos. Fue el segundo de su tipo realizado entre junio y octubre del 2011 por el JDC International Centre for Community Development, bajo la conducción del Trinity College (Hartford, CT, USA). El anterior se hizo en el año 2008   

El estudio abarcó a 328 respondentes online de 32 países. El 80% de los encuestados encuestados que contestaron venían de dentro de la comunidad  (54% líderes laicos; 25% profesionales comunitarios; 3% rabinos). 

Los resultados más notorios fueron los siguientes

Prioridades para el futuro de las comunidades: 1) incluir líderes jóvenes en la toma de decisiones institucionales judías 2) fortalecer la educación judía 3) apoyar los requerimientos de los judíos necesitados. Los más jóvenes priorizaban más las actividades de emprendimientos no institucionales y daban menos prioridad a la lucha contra el antisemitismo, mientras que los mayores daban más peso a ayudar a judíos necesitados alrededor del mundo

Amenazas para el futuro de la vida judía: 67% cita la alienación o apartamiento de los judíos de la vida comunitaria judía y 60% el declive demográfico. Los ortodoxos mencionan más que los otros los peligros del matrimonio mixto (40%).

En asuntos concernientes al estatus judío, las conversiones y los matrimonios  mixtos el 93% expresa una tendencia inclusiva (contra 1% de rechazo total). El 42% esperaba un incremento en las tensiones entre denominaciones judías en el futuro. 

Situación financiera de las comunidades: 
42% la ve ajustada pero manejable y 25% la describe como ajustada y crecientemente inmanejable; 17% la considera sana; 12% la considera crítica. Para los próximos 5 a 10 años hay pesimismo: 38% considera que se deteriorará un poco y 28% que se deteriorará mucho.

Seguridad  y tranquilidad para su vida judía: 
26% se siente muy seguro y 62% bastante seguro. Solo 9% se sentía algo inseguro y 3% muy inseguro.

Anti-Semitismo: no fue considerada una amenaza mayor exceptuando al 26%. Para los próximos 5 a 10 años hay cierto pesimismo: 49% estima que crecerá, aunque más acentuado en Europa Occidental (30%) que en Europa Oriental (14%). Para el 46% los partidos de derecha son una amenaza.

Europa: Hay fuerte apoyo a la solidaridad e identidad judía europea entre los encuestados. El 51% considera que sus comunidades deben pertenecer a las organizaciones judías europeas pero solo 15% conoce sus metas y programas. Solo 22% decía conocer otras comunidades judías europeas. 

Israel: hay un masivo apoyo al estado y pueblo de Israel, pero a la vez hay un reconocimiento que esta relación se ha vuelvo crecientemente problemática por los acontecimientos en el Medio Oriente. El 85% piensa que las comunidades deben abrirse a ventilar las diversas posiciones existentes en relación a Israel y también 85% considera que a veces las acciones de Israel conllevan al antisemitismo en Europa 

Cambios desde el 2008: hay una mayor aprehensión por las dificultades  económicas de las comunidades (del 28% subió a 41%), especialmente en Europa Occidental. La percepción de la generosidad de los donantes ha disminuido de 35% a 28%. Ha disminuido 11% la sensación de sentirse muy seguros y ha aumentado la sensación de antisemitismo, aunque hay menos pesimismo respecto a su posible  incremento futuro (cae del 54% al 49%)

Las comunidades ortodoxas se van abriendo más a aceptar los matrimonios mixtos (la aceptación sube de 40% a 49%). En el 2008 el 61% los veía como una seria amenaza lo cual ha bajado al 44% en el 2011.
Hay mayor preocupación por el declive demográfico (del 41% subió al 60%) y la debilidad de las organizaciones judías (sube del 33% al 46%).

Ahora se siente que la alienación o apartamiento de la comunidad judía es una mayor amenaza (sube de 50% a 67%). Por otro lado, cae la percepción de riesgo para las comunidades de los matrimonios mixtos (de 64%  54%) 
La pobreza judía no se considera una amenaza mayor, pero un 9% percibe su incremento.

Reflexión del columnista: frente a toda esta información reseñada cabe señalar  que lo que está ocurriendo con los judíos europeos (y se podría extrapolar intuitivamente a  buena parte de las comunidades judías del mundo) es que conforme avanza nuestra civilización se va produciendo un debilitamiento del atractivo de la vida judía y en comunidad judía (salvo en sectores ortodoxos). 

Se perpetúan los dirigentes de mayor edad y hay menos presencia de los más jóvenes, lo que podría explicar la falta de sintonía y predicamento de la comunidad judía con las nuevas generaciones judías. 

Hay más libertad para ser judío, menor idealización de las políticas de Israel y mayor precepción de que el antisemitismo depende más de los partidos de derecha y los acontecimientos del Medio Oriente que de las corrientes religiosas cristianas como  era en generaciones anteriores. Por otro lado la real-politik de las comunidades  que se reducen demográfica y económicamente hace que haya una mayor aceptación de los matrimonios mixtos como componentes plenamente aceptados en las comunidades judías. 

La principal fortaleza de las comunidades judías sigue siendo su trabajo a favor de los judíos pobres y necesitados, lo que hace que crezca la preocupación sobre su sostenibilidad y la disminución de donantes (que crecerá con la alienación) 

No había que ser adivino para saber que todo esto evolucionaría así. Desde hace más de 20 años hay intelectuales judíos que han ido señalando estas   proyecciones (incluyéndome) lo que hace más lamentable la falta de reacción oportuna del liderazgo judío para hacer más atractiva la vida comunitaria judía. Aún no es tarde para concentrarse en ese objetivo.

Artículo de otro autor afín

4 Things the Jewish Community Needs To Be Called Out On, Steve Gutow October 13, 2015

Last June, a group of Israeli journalists from left to right, from Haaretz to Israel Hayom, asked me, the president of the Jewish Council for Public Affairs: “How long can you hold off BDS?”

I told them that only Israel could hold off BDS. We would do what we could here in America, but unless Israel could show the world that it cared about the generations of Palestinians who have lived in a state of poverty and lack of freedom, it would be hard to convince those who lean toward BDS to lean the other way instead. Israelis do not have to give an inch on matters of security; they do have to change their words and actions on matters of compassion. And we have work to do here, too.

As I prepare to leave my position at the Jewish Council for Public Affairs after a ten-year tenure, I see four major challenges facing our community:

1) Our attitude toward the Palestinians

With escalating violence in Israel, this is not an easy time to say this, but if the Jewish community is to have any credibility when we stand up for Israel and fight against BDS, we must be able to criticize Israel in a seemly way when we disagree with its policies — not just on issues of democracy in Israel but also on issues dealing with the Palestinians.

When I spoke to the above-mentioned Israeli journalists, I told them about my dream — or nightmare, really — that one day I would be standing at Beit Tzahur, a Palestinian village across from Gilo, with a Christian leader who has been staunchly anti-BDS. In this nightmare, we look down on the Jordan Valley and see a large beautiful highway that approaches gleaming settlements. A broken road traverses the same path, going from pathetic little village to little village. She asks me without rancor, “Isn’t this the kind of situation that we have spent our lives fighting against?”

I don’t answer, but I know that we must open our hearts to the plight of the Palestinians. We must talk about our concern. And we must ask Israeli leaders to be willing to put resources into building Palestinian infrastructure — not resources that would threaten Israel’s security, but resources that will build the lives of the Palestinian people.

The Israeli journalists I addressed, even the most liberal ones, seemed to find it difficult to contemplate the very idea of real compassion and empathy for the Palestinians. But it is absolutely necessary for us as a moral and politically astute community, if we want to slow or stop the growth of BDS. We resist acknowledging this at our own peril.

2) The incivility of our discourse

The way Jewish organizations and Jewish people speak about each other cannot help our cause nor lead to good decision-making. The way some speak negatively about J Street, a clear supporter of Israel as a Jewish state, cannot possibly do anything but drive those on the moderate left away from Israel. The very notion that those who opposed the Iran treaty simply wanted war flies in the face of most of those people whom I know. Equally farfetched was the charge that those who supported the deal were traitors and that President Barack Obama was Neville Chamberlain.

Let’s have the courage to take on those who make ad hominem attacks on others. Justice and civility are two sides of the same coin.

3) The outsize influence of our donors

Another challenge is money. We cannot allow money to make the community’s decisions. Wealthy people often have the wisdom to make money but not necessarily to decide about war and peace, how much to spend on education, how best to deal with immigration or prisons. In our community, there is this strange hegemony of big donors demanding control of decisions. They should have a vote, but, as we say in my Reconstructionist movement, not a veto over what we do and do not do.

When I was younger and on the Dallas Federation Board, a wealthy businessman at a board meeting announced that he was making a large gift to a project that he wanted to see happen but that had not gone through our process. In the 1980s that board said without pause: No, that is not how we do it here in Dallas. Would that happen today?

4) Our insularity

Finally, we must continue to ensure that our community understands the need to balance the universal with the particular. We cannot be a whole community in America and worry only about Israel, anti-Semitism and Jewish issues.

Our ethics and our texts and our experiences require us to worry about the poor; to demand that Darfuris, Yazidis and Royhingas not be killed and raped and moved from their homes; to insist that immigrants coming to this country as “the other” not be left to die in their oppressive homelands but have a chance here; and to ensure that the environment God gave us not be destroyed.

Our young people are not insular. They care about the whole world; every survey shows this. If we are unwilling to join them, they will look elsewhere. That is a sure way for this community not to continue being vibrant.

Rabbi Steve Gutow is outgoing president of the Jewish Council for Public Affairs. This op-ed is excerpted from his keynote address October 11 to the JCPA Jewish Community Town Hall.

http://forward.com/opinion/322480/3-things-american-jews-need-to-be-called-out-on/