¿Sirven para algo los exámenes tomados a los profesores?

Atención, se abre en una ventana nueva. PDFImprimirCorreo electrónico


Add this to your website

El ministerio de educación del gobierno anterior al igual que el actual considera que, dentro de su rol de asegurar que haya maestros idóneos en las aulas, debería ser quien evalúa a los profesores y directores. Además, que eso debiera hacerlo el ministerio, al menos en la primera etapa, mediante un examen escrito u online de conocimientos.

Me pregunto si algo así tendría sentido para saber quién es un buen futbolista, cantante, actor, comunicador, ejecutivo, comandante de pelotón militar, espía, gerente, etc. Ocurre que hay profesiones cuya efectividad depende de la capacidad de desempeñar una función más que de evidenciar el cúmulo de conocimientos que uno tiene sobre la especialidad. La del docente es una de ellas. No se puede evaluar a un docente sin verlo en clase interactuando con sus alumnos a lo largo de un período de tiempo.

Es verdad que el profesor debe tener un conocimiento básico de la materia a enseñar pero vienen entonces las siguientes interrogantes. 1) ¿Se puede evaluar el dominio de un tema con un examen de 2h escrito o teclado online? 2) ¿Se  puede evaluar la capacidad de un maestro de lograr que sus alumnos aprendan los temas del programa visitándolo en una sola clase o creando el artificio de una “clase modelo”? Pienso que no. Muchos docentes competentes son incapaces de aprobar esas pruebas porque las preguntas estandarizadas  utilizadas por estas  instituciones no son aquellas que les permitiría evidenciar sus capacidades.

Otra dimensión del mismo grupo de interrogantes es si corresponde al ministerio  de educación hacer las pruebas (o mandarlas a hacer) y aplicarlas, o si es que no  siendo esa la actividad habitual del ministerio debiera encargarse que se ocupen  de ello las instituciones especializadas en formar, capacitar y evaluar docentes. Yo me inclino a pensar que es mejor esto último.

En suma, lo que postulo en relación a la evaluación de los docentes aplicable a la  Ley de Reforma Magisterial debiera ser lo siguiente: 
1). El ministerio de educación primero debiera acreditar los ISP y Facultades de Educación que hayan pasado por un estricto control de calidad y la aceptación de rigurosas supervisiones. Así se certificaría específicamente su capacidad de hacer bien las capacitaciones y evaluaciones de los profesores y directores que aspiran a ascender en el escalafón.

2). El ministerio de educación debiera ofrecer a los profesores y directores cursos vacacionales (8 semanas intensivas) y semestrales (16 semanas de medio tiempo  coincidiendo con los semestres académicos regulares), que sean gratuitos para que los profesores y directores que deseen inscribirse lo puedan hacer. De este modo se capacitarían de acuerdo al nivel al que quieren ascender y serían evaluados durante esas 8 ó 16 semanas de manera continua en sus tareas, trabajos, pruebas, controles de lectura, trabajos en equipo, etc. que les sean  exigidos en estas capacitaciones.

3). Son estas las instituciones que al finalizar el ciclo de capacitación darían la evaluación académica que el profesor o el director presentaría al ministerio como constancia de su actualización y suficiencia académica. Esos sustituirían las notas  de los exámenes de una sola vez de tinta y papel o teclado que tomaba o pensaba tomar el ministerio de educación
Los mismos cursos de capacitación podrían servir para que, una vez aprobados, se puedan incorporar a la actividad docente o de dirección escolar los profesionales de otras áreas que deseen ingresar al mundo escolar.

4). Los otros dos aspectos de la evaluación de profesores, que son el desempeño administrativo y desempeño en aula se deberían hacer dentro de cada institución educativa, mediante los comités de evaluación liderados por el respectivo director (previamente certificado en su idoneidad ética y profesional).
De este modo, el ministerio de educación se limitaría a fiscalizar y controlar la  calidad de 200 instituciones contratadas para esta tarea de capacitar y evaluar, en lugar de pretender la imposible tarea de evaluar directamente a 300,000  profesores a través de un solo examen, dejando que la capacitación esté desconectada de la evaluación y librada además a la libre iniciativa no vinculante  de cada profesor.

5). En el caso del director, su evaluación académica seguiría el mismo modelo, y la evaluación global de su desempeño sería realizada por el comité de evaluación  liderado por el director de la UGEL (previamente certificado en su idoneidad ética y profesional)

Artículos afines:

Rankear docentes por exámenes no es meritocracia 

 

 

¿Sirven para algo los exámenes tomados a los profesores? 

La falacia de la meritocracia (ineficientes equipos de "estrellas") 

Los exámenes, un elemento más de la evaluación o algo que debe desaparecer. La última ha sido María Acaso. Su “Los exámenes no sirven para nada” de hace unas semanas había nacido para ser titular. Reabría así un debate viejo pero no resuelto.

Mejores directores producen mejor educación

Es el momento de la gestión (en el sector educación y los colegios)

Temor (justificado) a Directores Corruptos. Propuestas para una nueva gestión en el sector educación (y video)

Directores: entre la identificación y el rechazo

La carta que un director de colegio ha enviado a los padres de cara a los exámenes “Los exámenes de su hijo van a comenzar pronto. Sé que todos ustedes están muy ansiosos por ver lo bien que lo va a hacer su hijo, pero...”, comienza el texto. “Por favor, recuerden que entre los estudiantes que harán los exámenes esta semana habrá un artista al que no se le darán bien las matemáticas, un emprendedor al que no le gustará la historia o la literatura, un músico que no esté interesado en química, o un atleta para el que su condición física es más importante que la propia física. Si su hijo obtiene las mejores notas, ¡enhorabuena! Pero si no lo consigue, por favor no le despoje de su dignidad ni de su confianza en sí mismo", prosigue. "Dígale que está bien, ¡que es solo un examen! Ellos vinieron a este mundo para hacer cosas mucho más importantes en esta vida. Dígale que la nota no importa, que le quiere y que no le juzgará. Hágalo, y cuando lo haga observe cómo su hijo conquista el mundo. Un examen, por muy mal que salga, no le arrebatará sus sueños y su talento. Y, por favor, no crea que los médicos y los ingenieros son las únicas personas felices en este mundo”. https://www.elconfidencial.com/alma-corazon-vida/2017-11-23/carta-director-colegio-padres-examenes-educacion_1481998/