Los judíos de Lima y las provincias del Perú

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No basta tener una historia.  Esta debe estar registrada.

El pueblo judío existe hoy en día, como resultado de una serie de desarrollos continuos y encadenados que se iniciaron con la “Creación” y el posterior Mandato Divino al Patriarca Abraham, (registrados en la Biblia) y siguieron interminables hasta nuestros días, moldeados por el Destino Mesiánico (que también se desprende de nuestras fuentes).  Confiamos que así seguirá, generaciones tras generaciones…..AMEN!

No menos decisiva que su existencia milenaria en su centro de origen, la Tierra de Canaán, Judea, Palestina y hoy Israel, ha sido su existencia dispersa en todo el mundo, que motivó interacciones con diversos medios, pueblos y culturas, lo cual ha enriquecido y nutrido al pueblo judío, su camino y su fe.

Considero fundamental que el pueblo judío tenga registrada su historia, en cada una de las épocas y los lugares a los que llegaron sus hombres, ya que cada uno de ellos constituye un eslabón de esta dispersa y extensa cadena, que hoy en día va reencontrando poco a poco su centro y su unidad.

No podemos negar que vivimos un proceso asimilatorio y emigratorio, en algunos casos voluntario y en otros forzado, que va extinguiendo a comunidades judías enteras en una serie de lugares del mundo.

Lo menos que debiéramos hacer es honrar la memoria y la obra de nuestros antepasados y correligionarios  que dejaron su trabajo, su esfuerzo y sus sueños en estas tierras; registrar su historia y rescatar sus logros, sus enseñanzas y su contribución al pueblo judío, al país que los albergó, y a la humanidad entera.

Esta obra es la tercera que escribo sobre los judíos del Perú, teniendo estos ideales en mi mente.  La primera, se titula “La inmigración Judía al Perú 1848 – 1948” (1987); como su título lo dice, relata la historia de los inmigrantes judíos al Perú en ese período, aunque poniendo el énfasis en el caso de los judíos de habla alemana, que fue el sector que mantuvo una existencia continua en el Perú durante ese período, a diferencia de los ashkenazim y sefaradim que recién llegaron en el siglo XX.

La segunda obra, se titula “Demografía Judía del Perú” (1988); registra la historia judía del Perú en números, pero acentúa la descripción de la comunidad judía en su dimensión actual, analizando las variables demográficas y ensayando las posibles explicaciones a la situación actual y a los procesos que se avecinan en el futuro, de modo que se puedan orientar las políticas comunitarias para encarar exitosamente los desafíos que impliquen las variaciones demográficas futuras.

Este tercer libro, pretende registrar y documentar la presencia judía en todos los rincones de nuestro país donde existieron judíos individuales o comunidades  judías, que en su mayoría ya desaparecieron, pero que en su momento dejaron una huella importante para su progreso personal y para el desarrollo de los diversos pueblos del Perú.

No podía faltar en una obra así una mención a los judíos de Lima, principal centro de concentración y actividad judía de este siglo.  Pero quiero hacer la salvedad de que queda aún mucho por escribir sobre los judíos de Lima, sus instituciones y sus actividades, lo cual podría ser tema de un próximo libro que se dedique extensamente a eso.