¿Desorientado? Paciencia…

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Al igual que tú, otros 300 mil jóvenes están en su último año de estudios de secundaria. La elección de una carrera profesional avanza en cuenta regresiva y la decisión no es fácil. Conversamos sobre esta etapa de incertidumbre por la que atraviesan muchos jóvenes con León Trahtemberg, especialista en educación y Director del Colegio León Pinelo. (adjuntamos la versión completa de la cual se publicaron extractos)

1) ¿Qué percepción tiene de la situación en la que se encuentran los jóvenes cuando salen del colegio?
Los jóvenes salen del colegio cada vez más confundidos por la avalancha de ofertas universitarias que invaden el 5to e inclusive el 4to año de secundaria, lo cual no les permite terminar y cerrar tranquilos su ciclo escolar, para luego pasar por una transición normal hacia el mundo universitario que usualmente incluye un “rito de iniciación” o evaluación de ingreso. Ambos mundos aparecen actualmente superpuestos, al menos en el 2do semestre de 5to año de secundaria, y eso desestabiliza a los alumnos. Además, reduce la eficacia escolar porque los alumnos, salvo aquellos que disputan algún premio, abandonan sus estudios escolares desde agosto.
No me extraña que haya tantos fracasos en los primeros ciclos universitarios. Los estudiantes están pagando el precio del maltrato recibido por la institucionalidad universitaria y por la falta de madurez para asumir los retos de la vida universitaria.

2. ¿En qué consiste para usted el trabajo de orientación vocacional?
(aquel que realizan los psicólogos o que se promueve en los colegios)
Usualmente se expone a los alumnos a charlas de diversas universidades y carreras, visitas a las universidades para palpar de primera mano el lugar en el que eventualmente estudiarían, pruebas vocacionales convencionales y entrevistas de esclarecimiento.
Sin embargo, nada de eso garantiza que la carrera elegida se mantenga como tal a lo largo de los años. En realidad lo que el joven hace son aproximaciones sucesivas para escoger la carrera y universidad en la que quiere iniciar su vida universitaria, la cual incluye una fuerte dosis de intuición. Luego el tiempo dirá si seguirá en lo elegido inicialmente o si escogerá alguna otra opción.

3. ¿Qué deficiencias o beneficios considera que tienen estos sistemas de orientación profesional?
El sistema peruano que obliga a un joven de 16 años a escoger una carrera y universidad es desventajoso para el joven que no tiene la madurez y experiencia de vida para ubicarse serenamente frente a esta elección. Agreguemos a eso que usualmente los jóvenes con baja autoestima eligen carreras convencionales y ceden a la presión de sus compañeros o padres. En cambio los jóvenes con alta autoestima se aventuran a probar carreras nuevas, diferentes, sin temer que sus padres no compartan sus inclinaciones vocacionales.
Junto con eso, hay que diferenciar entre los diversos enfoques que tienen lo psicólogos y orientadores vocacionales. En mi opinión, la orientación vocacional debe involucrar a todo el núcleo familiar del alumno, es decir sus padres, hermanos y a veces inclusivo abuelos y tíos que ejercen influencia en la vida del joven. A las pruebas vocacionales convencionales deben agregarse entrevistas que ayuden al joven a clarificar sus intereses, motivaciones y visiones de futuro.
Por lo demás, es perfectamente válido que los jóvenes no sepan qué es lo que quieren estudiar y que mantengan su inseguridad hasta varios años después de haber ingresado a la universidad. En el momento que sientan que deben cambiar, porque pese a que estudian adecuadamente sienten que lo que están haciendo no los motiva, habrá que darles la oportunidad para explorar otras opciones.

4. ¿Qué deben de considerar los jóvenes, o tomar en cuenta, antes de decidirse por una u otra carrera? (abordaje ideal de la elección de una carrera)
Los analistas del empleo futuro nos dicen algo que ya se vislumbra también entre nosotros: en el futuro las personas tendrán que re especializarse al menos una vez cada diez años, debido a la obsolescencia de algunas carreras, la aparición de nuevas carreras y las restricciones de un disputadísimo y crecientemente saturado mercado laboral. Eso significa que lo deseable es tener una buena base científica y humanística antes de asumir una especialidad, porque es esa base la que servirá de plataforma para aprender en el futuro las nuevas carreras que se vayan presentando en el mercado ocupacional.
En ese sentido me parece preferible estudiar en universidades que ofrecen amplios estudios generales y muchos cursos libres.
Lo otro que tienen que considerar es que las personas tienen vocaciones e intereses múltiples, y en lugar de ver la multiplicidad de intereses como si fuera un problema, verlo más bien como una ventaja y procurar cultivar varios de ellos simultáneamente, así sea a través de cursos electivos o hobbies. Algo que hoy puede parecer un interés periférico mañana puede convertirse en algo muy central en su vida.

5. ¿Por qué les es difícil a muchos decidirse?
Primero porque cualquier decisión de envergadura es difícil tanto para jóvenes como para adultos. En este caso, hablamos de la primera decisión con implicancias para el largo plazo que toman los jóvenes que están por terminar el colegio.
Segundo, porque se les pide a los adolescentes que hagan una elección muy importante y con enorme trascendencia futura, en el peor momento de la vida para elegir. En plena turbulencia hormonal, ideológica y psicológica, en la plenitud de sus conflictos con los padres, maestros y autoridades, en un período en el que no tienen calma para tomar las cosas con la debida perspectiva, se les pide que decidan con calma, autonomía y madurez. Es mucho pedir ¿no le parece?.

6. ¿Qué les sugeriría usted?
Que consideren que el ingreso a la universidad es solamente una primera exploración de sus vocaciones, y que entiendan que la elección vocacional es una búsqueda similar a la que ocurre cuando navegan por Internet buscando la respuesta a alguna inquietud. Saben adónde empiezan, pero no saben adónde van a llegar. Mientras tanto exploran, investigan, prueban y poco a poco van logrando focalizarse en aquello que más les motiva y en lo que se sienten más hábiles y realizados… Diez años después, aún siendo profesionales en un puesto importante, sin duda repetirán el proceso.