Gobierno deberá chocar con Sutep si quiere reformar la educación

Atención, se abre en una ventana nueva. PDFImprimirCorreo electrónico


Add this to your website

LEÓN TRAHTEMBERG EXPLICA LOS TEMORES QUE CAUSA LA EVALUACIÓN


 Especialista en temas educativos afirma que de los resultados de la prueba dependerá la capacidad de diálogo del sindicato. Advierte que gobierno debe procurar la aprobación de la Ley de la Carrera Pública Magisterial que disponga una evaluación periódica, con sanciones para quienes no la aprueben, que incluso lleguen hasta el retiro del profesor mal preparado, cuya “estabilidad laboral perpetua”, asegura, es protegida por el gremio magisterial. Fernando González-Olaechea

–¿Por qué el Sutep pone reparos para dar la prueba? ¿A qué le temen tanto?

–El Sutep no es una entidad técnico–pedagógica sino política, dominada por los intereses de Patria Roja, que es una minoría nacional. Si no se entiende eso, no se entiende nada. Está moviendo sus piezas para evitar la municipalización de la educación y las elecciones del tipo “un maestro–un voto”, porque ambas acciones debilitarán la hegemonía de Patria Roja en la conducción del gremio. En caso de la municipalización, fraccionaría al sindicato. Si se cambian las reglas de las eleciones, se repetiría la derrota que ya se dio en la elección del decano del Colegio de Profesores. El tema de la evaluación es un pretexto de enorme contenido político para ambas partes. Por el lado del Estado, porque quiere mostrar evidencias concretas de lo mal que están los profesores para evitar presiones por nuevos aumentos de sueldos y, eventualmente, empujar la aprobación de una nueva carrera pública magisterial meritocrática, con apoyo de la opinión pública y de los padres. Por el lado del Sutep, porque del resultado de esta acción dependerá su capacidad de negociación para los próximos cinco años en todos los temas con los que no estén de acuerdo, como los antes mencionados.

–¿Cómo debería actuar el Estado?

–Hay mayoría en el Congreso para aprobar la Ley de Carrera Pública Magisterial, dentro de la cual debe insertarse la evaluación obligatoria periódica con las consecuencias consabidas; promoción salarial y profesional de los que estén bien, y suspensión del dictado de clases por parte de quienes evidencien no ser competentes, llegando incluso al retiro de aquellos que evidencien no tener capacidad de mejorar, después de haber tenido la oportunidad de capacitarse.

–¿Cómo romper el entrampamiento?

–No hay manera de reformar la educación sin chocar con el Sutep. El gobierno debe dejar de soñar con las reformas asépticas e indoloras. Si el gobierno hubiera empezado promulgando la Ley de Carrera Magisterial y luego hubiera convocado a la evaluación, ésta sería legalmente obligatoria para todo aquel que quisiera seguir enseñando en las clases el año siguiente. Creo que el gobierno debe poner todo el peso de su acción política y congresal en promulgar dicha ley y si hay huelgas del Sutep, enfrentarlas en ese terreno, que es donde se van a definir las cosas. Sin eso, tendríamos que hacer una pausa hasta el 2011.

–¿Cómo puede el Sutep pedir reconocimientos si no toleran la existencia de sanciones como contraparte de los beneficios? ¿No significa esto también un problema con la autoridad, y de orden moral y ético?

–Hay un problema ético en el Sutep, cuando protege la estabilidad laboral perpetua de maestros incompetentes, lo que permite que se mantengan en sus cargos enseñando a alumnos a los que pueden dañar de por vida. Pero hay un problema ético de mayor nivel aún por parte del Estado, que si luego de evaluar a los profesores constata que hay quienes no están en condiciones de enseñar, sin embargo les permita mantenerse a cargo de sus aulas, dañando a los alumnos. Por eso no estoy de acuerdo con que los resultados de las evaluaciones sean entregados sólo a los profesores de manera personal y secreta, sin que se tomen medidas con quienes salgan con muy malos resultados. Eso es éticamente inaceptable porque las víctimas serán sus alumnos.

*se han agregado algunas palabras faltantes para precisar algunos de las respuestas.