Infancia: juegan mas, rinden mas. Los riesgos de instrucción académica temprana

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La frustración por los bajos logros escolares de los alumnos ha llevado en muchos países a un debate sobre la reforma educativa, presionando cada vez más a los nivles de educación inicial para que instruyan lo antes posible a los niños en las habilidades académicas básicas, especialmente en los sectores populares. Esta escalada académica ha llevado a un aumento en las exigencias tempranas de habilidades formales en lectura y matemática, lo que ha afectado el perfil de los programas pre escolares y ha aumentado las retenciones de grado en Kínder (Lilian Katz en Eric Digest ED438928, Febrero 2000, “Otra perspectiva sobre lo que los niños deben estar aprendiendo”).

El estudio de Katz revela que la introducción del trabajo académico en el currículo de niños pequeños produce resultados positivos en las evaluaciones estándares sólo en el corto plazo, no así en el largo plazo. En cambio, el trabajo más lúdico, menos orientado didácticamente hacia desarrollar habilidades académicas, el avance más cuidadoso de los currículos para optimizar la adquisición simultanea de conocimientos, habilidades, buena disposición al trabajo y sentimientos de comodidad resulta más provechoso para el buen desempeño escolar del alumno en el largo plazo. Es razonable asumir que entre más pequeño sea el niño más informal debería ser el ambiente de aprendizaje, porque ello estimula los juegos espontáneos en los cuales los ninos son cautivados por las actividades disponibles que les interesan.

Los currículos pre-escolares basados en enfoques académicos usualmente adoptan un método pedagógico que se basa en el cumplimiento de los contenidos de los libros de trabajo, el adiestramiento y la práctica de las habilidades discretas, lo cual contrarresta la disposición innata de los niños por aprender, o al menos de aprender lo que las escuelas quieren que aprendan. En cambio los enfoques más centrados en el desarrollo natural de los niños sin presiones evita que aquellos que son más lentos se sientan incompetentes, con el consecuente daño a su autoimagen, ya que muchas veces se consideran a si mismos estúpidos y actúan de acuerdo a ello.

Uno de los estudios más significativos sobre el efecto que tienen los modelos pedagógicos del pre escolar en el desempeño posterior de los alumnos en primaria lo hizo Rebecca Marcon, quien realizó un monitoreo de 6 años en niños desde que tenían 4 años de edad hasta llegar a 3ero y 4to grado de primaria. Lo hizo en colegios urbanos, cuyo alumnado estaba conformado por 96% de afroamericanos, 73% procdentes de hogares unipaternales y 75% de pobres, con derecho a la alimentación subsidiada en la escuela. (Early Childhood Research and Practice Spring 2002 Volume 4 Number 1 Rebecca Marcon, “Moving up the Grades: Relationship between Preschool Model and Later School Success”).

Marcon examinó registros de notas, libretas, tasas de repitencia, remisiones a educación especial, para 160 niños hasta el final del 3er grado y otros 183 niños hasta el final del 4to grado. Estos niños habían experimentado uno de tres tipos de modelos de enseñanza pre escolar: la centrada en el niño (que respeta sus intereses y ritmos sin presionarlo), la centrada en el programa académico (prsionando al niño para que alcance las competencias pre establecidas), o una combinación de ambos. Los resultados mostraron que los niños que pasaron por un pre escolar con un enfoque más académico repitieron menos de año, sin embargo, al final del 6to año de monitoreo (estando en el 4to grado de primaria) obtenían notas significativamente más bajas que las de quienes asistieron a pre escolares menos formales y académicamente rigurosos. Parece ser que su mejor desempeño posterior se veía reforzado con experiencias infantiles más activas y lúdicas que evitaban saturarlos tempranamente con experiencias de aprendizaje más formales. La investigación mostró que las ganancias académicas de corto plazo serán opacadas por la caída en la motivación y deseo de autoaprendizaje de los niños en el largo plazo.

Por su parte, los profesores de primaria dijeron que los niños que procedían de pre escolares con programas académicos rigurosos tenían peor conducta y hábitos de estudio, eran más distractibles, menos motivados, tenían menores deseos de seguir instrucciones, eran menos prosociales.

El éxito escolar posterior de los niños parece deberse a una experiencia educativa inicial más libre, activa, automotivada y niño-céntrica. Presionar académicamente a los niños demasiado temprano puede ser contraproducente para cuando el niño avance hacia la educación primaria en la cual se demandará de él un pensamiento más independiente y que tome mayores responsabilidades por su propio proceso de aprendizaje. 

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