Las TICs y el pensamiento crítico

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Ediciones regionales  01 12 2019  

El debate sobre el uso de TICs en la escuela (dentro y fuera del aula u horario escolar) sigue creciendo y haciéndose más relevante, desde la aparición de los primeros programas que eran bastante simples y mecánicos. Poco a poco se han ido   perfeccionando y sofisticando, y cada vez están apareciendo materiales más amigables y útiles para mejorar algunos aspectos de la educación escolar y superior.  

El debate se da porque las Tecnologías de la Información y la Comunicación (TICs) en muchos casos han sido usados solo para alentar una enseñanza pasiva, inhibir el pensamiento crítico, cohibir el cultivo de la inteligencia, aceptar la copia y pegado sin pensar, permitir visitar solo los sitios de Internet previamente escogidos por el profesor, digitar trabajos sin pensar ni editar. Pero ya están empezando a usarse de otra manera, convirtiéndose en herramientas poderosas para desarrollar la actividad reflexiva, investigadora y de pensamiento crítico. Todo ello depende de cómo las utilicen los profesores porque por sí mismas, las TIC no desarrollarán el pensamiento crítico en los estudiantes.

No se trata solamente de pasar de la pizarra al tablero digital interactivo para usarlo solo como superficie de escritura, o escribir mecánicamente con un procesador de texto aquello que podría escribirse igualmente a mano. No se trata de limitarse a evitar la mensajería instantánea o correos electrónicos ni de usar filtros y recintos protegidos en torno a Internet para que los estudiantes estén seguros, si es que eso les impide pensar, aprender a evaluar las fuentes de información, confrontar nuevas ideas, participar en discusiones amplias.  

Se trata de animar a los estudiantes para asumir una participación activa en un wiki, blogs u otras herramientas de la Web, que editen, revisen, critiquen, comenten y produzcan conocimiento. En lugar de ver a su maestro como la única fuente de información, que usen Internet y se sumerjan en el universo de información que hay más allá del aula escolar. 

Los maestros deben integrar las TICs al currículo y enseñar a los estudiantes a usar su   pensamiento crítico en las experiencias escolares. En la medida que los maestros se sumerjan y apasionen por el mundo digital, podrán animar a los alumnos a hacer un uso interesante y responsable de sus opciones.

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Abusar de las pantallas lastra la inteligencia de los niños. El Pais 26 09 2018. Un estudio marca como límite máximo las dos horas diarias de ocio con tabletas y móviles.   

Continuamente los padres piden algunas pautas para saber cómo abordar el uso del teléfono celular por parte de sus hijos. En otros casos hay niños que aún no usan el teléfono celular pero sí otros equipos con juegos y entretenimientos digitales. Acá encontrarán un video orientador de 6' muy útil. #AprendemosJuntos V.O. How do we use the mobile phone in front of our children? Adam Alter, psicologo y conferencista (Si desean el video completo de la entevista de 31' lo pueden encontrar en https://www.youtube.com/watch?v=2qszoZ-GqU8&feature=em-uploademail ) 

Una postura contracorriente. Las escuelas están prohibiendo los teléfonos inteligentes. Wahington Post 21 09 2018 Aquí hay un argumento de por qué no deberían y qué deberían hacer en su lugar. Schools are banning smartphones. Wahington Post 21 09 2018 Here’s an argument for why they shouldn’t — and what they should do instead.

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Niños y adolescentes en medios digitales: en la última década, el uso de medios digitales, incluidos los medios interactivos y sociales, ha crecido, y la evidencia de la investigación sugiere que estos medios más nuevos ofrecen tanto beneficios como riesgos para la salud de niños y adolescentes. Los beneficios basados ​​en la evidencia identificados a partir del uso de medios digitales y sociales incluyen aprendizaje temprano, exposición a nuevas ideas y conocimiento, mayores oportunidades de contacto social y apoyo, y nuevas oportunidades para acceder a mensajes e información de promoción de la salud. Los riesgos de dichos medios incluyen efectos negativos para la salud en el sueño, la atención y el aprendizaje; una mayor incidencia de obesidad y depresión; exposición a contenido y contactos inexactos, inapropiados o inseguros; y comprometió la privacidad y la confidencialidad. Este informe técnico revisa la literatura sobre estas oportunidades y riesgos, enmarcados en torno a preguntas clínicas, para niños desde el nacimiento hasta la edad adulta. Para promover la salud y el bienestar en niños y adolescentes, es importante mantener una actividad física adecuada, una nutrición saludable, una buena higiene del sueño y un entorno social enriquecedor (ver artículo con el link). http://pediatrics.aappublications.org/content/early/2016/10/19/peds.2016-2593.full 
 
Lo que sabemos sobre las pantallas y los niños.  ¿Realmente las pantallas les hacen daño a los niños? La investigación longitudinal espera seguir a 11.800 niños a través de la adolescencia, con estudios anuales de resonancia magnética, para ver si los cambios en el cerebro están relacionados con el comportamiento o la salud. El estudio comenzó en 2013 con veintiún centros de investigación académica; el enfoque inicial era en los efectos de las drogas y el consumo de alcohol en el cerebro adolescente. El proyecto se ha expandido y ahora incluye otros temas, como los efectos de las lesiones cerebrales, la exposición a pantallas, la genética y una serie “de factores medioambientales diversos”. Separar las consecuencias negativas y las positivas en el desarrollo físico del cerebro será muy difícil, dados los muchos factores que están potencialmente en juego: desde los efectos del consumo de marihuana, del alcohol, los cigarrillos electrónicos, las diferencias genéticas, los cambios en casa o la escuela hasta toda la tormenta emocional que conlleva la adolescencia. La mayoría de los padres quizá ya están conscientes de la desventaja más grande del tiempo frente a las pantallas: el grado al que puede desplazar otras experiencias de la infancia, entre ellas el sueño, escalar cercas, jugar al aire libre o meterse en problemas. Aunque muchos padres —quizá la mayoría— seguramente vieron varias horas de televisión al día cuando eran jóvenes. Puede que sus experiencias quizá sean más similares de lo que creen a las de sus hijos.