De la “primavera árabe” a la “primavera latinoamericana

Atención, se abre en una ventana nueva. PDFImprimirCorreo electrónico


Add this to your website

Entre 2010 y 2013 se sucedieron una serie de manifestaciones en el mundo árabe contra los gobiernos dictatoriales conocidas como Primavera Árabe, facilitadas por el uso de redes sociales, en pro de la democracia y los derechos sociales- Sahara Occidental, Túnez, (el presidente Ben Ali dimitió), Egipto (contra del derrocado Hosni Mubarak quien llevaba 30 años en el poder); los libios contra Muamar Gadafi (asesinado luego de 42 años en el poder); en Siria contra Bashar Al Assad (guerra civil luego de 15 años); en Yemen contra Ali Abdullah Saleh (expulsado del poder luego de 21 años); en Argelia contra Abdelaziz Buteflika en Jordania fue destituido el primer ministro Samir Rifai

El fenómeno fue estudiado por todo tipo de profesionales que encontraron que las redes sociales permitieron circular el ánimo de hartazgo y los diversos llamados a la acción que concluyeron con esos cambios de gobiernos.

En América Latina hay una olla a presión no solo por parte de los sectores marginados que no logran subirse en la ola del mejoramiento de su calidad de vida por incompetencia de sus autoridades, sino también porque la creciente brecha entre ricos y pobres está diluyendo las clases medias que están viendo el descenso continuo de su nivel de vida como consecuencia del desempleo y caída en los ingresos. 

Hubo una época en la que se acuñó el concepto de “ama de casa” que respondía a una realidad en la que bastaba tener un proveedor (masculino) para que el hogar mantuviera su economía teniendo a la esposa a cargo del hogar. Hoy en día, más allá de la salida masiva de las mujeres al mercado de trabajo y la reivindicación de su condición de par con los trabajadores masculinos, se va haciendo evidente que un solo sueldo rara vez alcanza para cubrir las necesidades económicas de un hogar, por el alto costo de vida que no se equipara con las remuneraciones de los trabajadores.

Lo que ha pasado en Chile difícilmente hubiera ocurrido si previamente no hubiera pasado en Ecuador, (algo quizá influyeron también las imágenes de Barcelona) y todo hace prever que ocurrirá también en otros países de la región. El resultado en Ecuador y Chile ha sido que los movimientos de protesta violentos sí lograron sus objetivos de hacer retroceder a los gobiernos -para evitar el colapso-, lo cual debe servir como campanada de alerta a países que enfrentan configuraciones similares como por ejemplo Bolivia, Brasil y Argentina, y otros en los que hay algunas expresiones a pequeña escala aún incluyendo el caso peruano con Tía María y Las Bambas. Nunca se sabe en qué momento algo que empieza a pequeña escala se puede convertir en una acción mucho más masiva y desestabilizadora del sistema democrático.

Si no se atienden las necesidades largamente postergadas o ignoradas de la población (más allá de la queja de las autoridades de que la corrupción frena su acción), en cualquier momento pueden producirse estallidos sociales, que usualmente agarran sorprendidos a los gobiernos como si hubieran salido de la nada.

El caso de Chile debe ser visto como una demostración de cómo es que esto es posible en cualquier país de la región.

En FB: https://www.facebook.com/leon.trahtemberg/posts/2531132846987235

En twitter https://twitter.com/LeonTrahtemberg/status/1186675590130208768

Artículos afines:

(Ciudadanía) La historia contemporánea de América Latina en un lapso de 30 días.

Ciudadanía: la educación frente a la señal de los tiempos: incertidumbre, sorpresa, no linealidad ni predictibilidad. 

Ciudadanía: El suicidio político, una semana después 

Ciudadanía: El efecto Maradona en el Congreso.

Anatomía de una derrota, por Alberto Vergara en El Comercio 06 10 2019. El lunes 30 de setiembre, el Congreso condensó en una sola jornada toda esta trayectoria de insinceridad y arbitrariedad. Le trancaron las puertas al primer ministro Del Solar, le negaron la palabra en primera instancia, rechazaron discutir la cuestión de confianza para votar algo que contradecía explícitamente su contenido, para cuatro horas después declarar que, en realidad, la propuesta del Ejecutivo era muy razonable y que le otorgaban la confianza. Es decir, pusieron en escena una vez más su guion: la insinceridad y leguleyada merendándose a la institucionalidad. Y murieron como vivieron.

Ciudadanía: entre la angustia política y la educación 

La angustia de ser pasajeros de la transición (ciudadanía del día a día)  

Lo esencial de la política es invisible a los ojos 

¿Quién tiene la razón al apoyar o reprobar el adelanto de las elecciones? (Ciudadanía)

Suicidio político o fortalecimiento democrático (desde la Ciudadanía). 

Un llamado desde la ciudadanía a los congresistas y a su presidente Pedro Olaechea

Un despelote político convertido en oportunidad educativa

Perplejidad por falta de un relato nacional (28 07 2019) 

Es la Empatía y no la Economía la que no crece (Ciudadanía).  

Para entender la política, en vez de leer los temas a diario, resulta más esclarecedor hacerlo de vez en cuando. (Ciudadanía)

La esperanza que nace del OFF THE RECORD (Ciudadanía, pausa para pensarlo mejor)