¿Los mejores egresados escolares serán los mejores profesores?

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Ediciones regionales 14 04 2019

Tendemos a asumir como cierto aquello que calza con nuestro sentido común, sin mayor verificación. Eso puede llevar a construir estrategias nocivas. Por ejemplo, se sostiene que hay que captar a los egresados escolares con mejores puntajes para la carrera de educación, porque eso garantizará tener luego mejores maestros. Se usa como referencia lo que sostiene McKinsey de que Singapur, Finlandia, Corea del Sur etc. escogen a sus futuros profesores del tercio superior de egresados escolares, frente a solo el 23% en EE.UU. y 14% en el caso de los colegios más pobres. (What Works may hurt, Yong Zhao, 2018 pags. 89-90). 

Yong Zhao cita al experto finlandés Pasi Salhberg diciendo que esa es una leyenda urbana y que allí no se usa el desempeño académico escolar para elegir candidatos a profesores, porque los mejores alumnos no siempre son los mejores profesores. También cita un estudio de Erik Gronqvist y Jonas Vlachos del Instituto Sueco de Investigaciones de Economía Industrial que correlacionan los puntajes promedio que tuvieron los profesores durante sus estudios de alta secundaria y los logros de sus actuales alumnos en los colegios. Encontraron que mientras que los alumnos con altas habilidades cognitivas se benefician de tener profesores con ese perfil, en cambio perjudica a los que tienen menores habilidades. En suma, hace crecer la brecha entre alumnos con más y menos habilidades cognitivas. Es más, encuentran que los alumnos que tienen menores desempeños se benefician de profesores con altas habilidades sociales (no cognitivas), que no necesariamente las tienen los profesores con mayores habilidades cognitivas. 

Se podría hipotetizar que a los profesores que fueron alumnos que siempre tuvieron un alto desempeño académico (les venía fácil) les cuesta más trabajo conectarse emocionalmente con los niños con dificultades que en el caso de quienes tuvieron dificultades en su historia personal (les venía difícil y por eso lo entienden mejor), pero eso está por estudiarse.

Una vez más: no nos dejemos llevar por titulares periodísticos, mitos, costumbres (“lo que funciona con otros”), ni siquiera por lo que parece responder a los sentidos comunes para tomar decisiones de política: analicemos cada contexto y los datos que sostienen a los factores intervinientes, la diversidad de opciones, antes de tomar decisiones y estrategias en el campo educativo.   

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