¿Por qué tendría que elegirte a ti?

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Una de las respuestas que deberían explorar los alumnos de colegios y universidades es ¿por qué tendría que elegirte a ti? Sea para que seas mi amigo o compañero de equipo o de grupo de estudios…  Luego, como profesional, si hay cien que tienen similares currículos y notas como tú, ¿por qué tendría que escogerte a ti?.  En otras palabras, ¿cuáles son tus atributos y valores diferenciales?; ¿Qué hace de ti alguien especial, con atributos altamente valorados y reconocidos, que llaman la atención y el interés de otros para desear por contar contigo?

La escuela tradicional apuesta por la igualdad, el perfil del egresado ideal, la  homogeneidad de todos medidos con igual rasero, por lo que se espera que todos estudien lo mismo, de la misma manera, con similar abordaje y tiempo, evaluados con los mismos criterios de logro y escalas, lo que elimina el aprecio por las diferencias, que es justamente donde se encuentran los valores particulares.

¿Cómo quieres ser reconocido? ¿Qué te inspira y apasiona? ¿Qué características de tu personalidad y desempeño quisieras que sean reconocidos? ¿Qué calidades éticas quieres que acompañen a tu nombre cuando sea mencionado por terceros? 

Algo notorio en este mundo es que uno nunca sabe quién está hablando de uno y eso no lo podemos controlar. Solo podemos aspirar a que quien hable de nosotros lo haga reconociendo aquello que nosotros consideramos más valioso de nuestras personas. Ese prestigio se gesta desde que los niños son pequeños. “Ese niño es bien creativo”; “es un buen amigo”; “le encanta investigar e inventar cosas”; “tiene mucha sensibilidad social”; “es un caballero, muy correcto”; “es un líder muy positivo”; “si se lo propone, lo logra”; etc. Lamentablemente la inversa también ocurre: “travieso”; “no tiene límites”, “no te juntes con él”; “un vago”; “mentiroso”; “egoísta”; “muy picón”.

Si los niños y jóvenes clarificaran sus valores y tuvieran su autoimagen como espejo en el cual mirarse cotidianamente, estarían en mejores condiciones para organizar y evaluar sus acciones y ajustarlas para alcanzar sus aspiraciones.

La escuela debería ayudarlos en practicar esa autoevaluación personal y coevaluación por parte de sus pares, ayudarlos a poner en juego los atributos y capacidades que les ayuden a aproximarse a su imagen objetivo.

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