Art Thinking: las pedagogías invisibles

Atención, se abre en una ventana nueva. PDFImprimirCorreo electrónico

Ediciones regionales 25 03 2018

Si la neurociencia enseña que las emociones son la base del aprendizaje, en una sociedad audiovisual no tiene sentido que las aulas sigan basadas en la oralidad y el texto. El aprendizaje escolar debe competir en el mismo terreno que el entretenimiento y motivar que el joven lo escoja por propia voluntad. Que se parezca al Juego de Tronos. 

Bajo esta premisa, María Acaso, miembro del colectivo Pedagogías Invisibles, acaba de editar 'Art Thinking: cómo el arte puede transformar la educación', en colaboración con la también profesora Clara Megías, para proponer nuevas estrategias para formar a los maestros para estos tiempos. Acaso, coordinadora de la escuela Art Thinking, sostiene que quienes están hartos de  protestar y criticar la realidad tienen que atreverse a transformarla, para lo cual desarrollaron una metodología que nace de la aplicación del arte (con sus dinámicas, imágenes, objetos y performances) en el aprendizaje. (“Hay que transformar la educación en 'Juego de Tronos' y utilizar sus valores en las clases", Miguel Sola, El Confidencial, 30/09/2017

Seleccionaron cuatro elementos del arte contemporáneo y los llevaron a la educación: el pensamiento divergente (más abarcativo que el predominantemente lógico matemático habitual en el sistema educativo tradicional); el pensamiento sexy, que conecta con la subjetividad de cada uno y la experiencia del placer a través de lo audiovisual, el extrañamiento, la narrativa, la sorpresa, lo inesperado… todo lo que ya ha desaparecido de la escuela; el pensamiento cultural  (que los empodera para ser generadores y creadores y no solo  transmisores); y el aprendizaje colaborativo, en equipo, introduciendo proyectos artísticos. Para ello trabajan en cinco ámbitos del arte a partir de los cuales fomentarán estas formas de pensamiento: artes escénicas, danzas y performance; las artes sonoras y otras músicas; el arte digital, lo audiovisual y el cine; el arte literario; arte de la creación de espacios y arquitectura) (un breve vídeo en  https://www.youtube.com/watch?time_continue=109&v=RTiltx6IIaI)

Les preocupa formar personas críticas, creadoras, autónomas, pero la educación actual forma masas pasivas y consumidoras. La que se viene llena de robots demandará de los profesionales dominar las competencias que las máquinas no tienen: capacidades crítica, emocional y creativa.

Por fin vemos aquí una iniciativa realmente innovadora y disruptiva para la formación magisterial. 

En FB:  https://www.facebook.com/leon.trahtemberg/posts/1696726120427916?pnref=story

Artículos afines:

Arte, música e inspiración en educación

La música: una necesidad cerebral. La música constituye un lenguaje universal con el que convivimos desde el nacimiento, tiene la enorme capacidad de cambiar  nuestro cerebro activando muchas regiones que intervienen en  procesos motores, emocionales y cognitivos y, seguramente, ha desempeñado un papel esencial en el desarrollo de la naturaleza social del ser humano. Todo ello tiene enormes repercusiones educativas que no se pueden obviar en una escuela con cerebro.

Arte y Humanidades revalorizados.

Estudiar Arte cierra brechas académicas

Educar en el Arte: un derecho y una necesidad

Estudiar arte mejora el rendimiento en matemáticas

Rol del arte en la educación

Clases de Arte mejoran la disciplina escolar

Imanol Aguirre "Enseñar arte es formar sujetos críticos y eso siempre es una amenaza". Cuando una persona es consciente y sensible y se da cuenta del lugar que ocupa en el mundo y si no está de acuerdo con ello, pues aparecen situaciones de ruptura y de disenso. Y en este momento no interesa tener ese tipo de ciudadanos." 

Profesoras contra la pedagogía tóxica, y el uso del arte para emocionar, requisito para aprender  Las investigaciones sobre neuroeducación demuestran que para activar el deseo de pensar es necesario encender previamente una emoción, y para ello es fundamental despertar la curiosidad. “Hay que comenzar la clase con un elemento provocador, puede ser una frase, un dibujo o un pensamiento; algo que resulte chocante”, indica Francisco Mora, profesor de la Facultad de Medicina de la Complutense y autor del libro Neuroeducación. Solo se puede aprender aquello que se ama.