La falacia de la meritocracia (ineficientes equipos de "estrellas")

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Ediciones regionales 25 02 2018

Scott E Page autor de “The Diversity Bonus” (2017) sostiene que contratar a los mejores individuos al formar equipos produce resultados menos eficaces y creativos que los grupos integrados por personas diversas menos protagónicas. ("The fallacy of meritocracy": Optimal performance requires a diverse team of collaborators, & you don't get that with the "best" individuals: 30 January, 2018 Aeon’s Newsletter)

El autor recuerda a su mentor David Griffeath diciendo que si uno quiere estudiar los embotellamientos de tráfico que son tan complejos con miles de datos y decenas de variables, lo que debe hacer es más bien un seguimiento a los espacios vacíos en las pistas en los que por momentos no hay automóviles. Esa dinámica de los no-automóviles podría ser más susceptible de análisis que la de los millones de automóviles que llenan las pistas. 

Sostiene que ideas “fuera de la caja” como la mencionada suelen nacer en entornos grupales, en los que una persona presenta su perspectiva sobre un problema, describe un enfoque para encontrar una solución o identifica un punto de fricción, y una segunda persona hace una sugerencia o conoce una solución alternativa y así sucesivamente, en la medida que se sientan pares y no se intimiden por la opinión de las “estrellas”.  Pero este carácter multidimensional o estratificado de los problemas complejos también socava el principio de la meritocracia: la idea de que se debe contratar a la "mejor persona" para cada función cuando más funcional y creativo es formar un equipo de investigación conformado por personas que aporten diversas bases de conocimiento, herramientas y habilidades analíticas. 

Si las empresas, ONGs, gobiernos o universidades evalúan, califican y contratan individualmente a los "mejores", eso casi garantiza que no se creará el mejor equipo, porque esa forma de evaluar y clasificar a las personas según criterios comunes produce homogeneidad y una tendencia a contratar a personas que se parecen a los que toman las decisiones, con sus propios sesgos (ya lo vimos con la anterior ineficaz e impotente selección de fútbol llena de “estrellas”).

Eso probablemente no conduzca a grandes avances. Si se quiere explorar cosas que no se han  explorado aún, es mejor tener personas que no se parezcan ni piensen igual que uno. 

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