Una mirada a los retos futuros de la educación

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Diarios regionales 14.05.2017 

 

Hay suficientes indicadores de que el modelo de escuela tradicional, aún en países que lo están haciendo bien según los entendidos como Dinamarca, Suecia, Estonia y Finlandia que visité recientemente, tienen a la vista la dificultad de imaginar un escenario que pueda ser sustancialmente distinto al actual para su educación. 

 

De alguna manera el sistema educativo mundial asume que los niños van a alguna institución o “escuela” inicial, primaria, secundaria, superior, a las que se agregan ahora la educación continuada presencial y la online, más las capacitaciones ocasionales en estas instituciones o con consultores o empresas especializadas. También asume que hay un espacio físico o edificio, llamado escuela, con materiales, mobiliario, personal de servicios, un profesor por cada 25 alumnos, funcionarios, profesionales afines, etc. Esto tiene un costo creciente para los estados (y para los privados, donde existe esa opción) y no garantiza el empleo de sus egresados de la secundaria o de los estudios superiores. ¿Podrá mantenerse este modelo de provisión de servicio educativo conforme avanzamos con el mundo digital globalizado del siglo XXI o es que ya es claro que no es sustentable y hay que imaginar nuevas formas para hacerlo?  

 

Creo que eso hay que pensarlo en circunstancias en la que el Perú reitera su aspiración de lograr que sus alumnos aprendan cada vez más e invierte ingentes cantidades de dinero para ese fin. Pero tenemos que invertir esfuerzos primero en plantear una visión  de futuro de nuestra sociedad y nuestra educación, para evitar derrochar tiempo y dinero  en fórmulas que imaginan el futuro como una prolongación del presente y que me temo no serán vigentes en los próximos años (cosa que siento cuando escucho a los sucesivos ministros de educación decir que necesitamos 70,000 millones de soles en infraestructura, cuando ese dinero podría rendir más colocado de otra manera en los otros factores del sistema educativo). 

 

Se requiere una visión del futuro deseado para la sociedad peruana y el diseño de la educación innovadora que sea

funcional a esa visión, así como un liderazgo político y empresarial que se la juegue por ella, cosa que aún no está a la vista. 

 

El Consejo Nacional de Educación puede hacer su parte pero ¿y la visión de país?