De la brecha digital a la brecha de creatividad

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De la brecha digital a la brecha de creatividad
¿Cómo se forman las personas creativas? 
 
Por un buen tiempo se habló de que las desigualdades de oportunidades derivaban de la falta de acceso de los pobres a la escuela. Logrado el acceso masivo, se planteó que se debían a la diferencia entre los recursos de las escuelas que establecían diferencias en las calidades. Más recientemente se habla de la desigualdad como consecuencia de que unos tienen acceso al mundo digital y otros no. Sin embargo, con la masificación de las TICs se concluye que ninguno de esos desarrollos explica realmente las razones por las que unos egresados del sistema educativo tienen acceso a los mejores empleos y remuneraciones, y los otros solo acceden a empleos ocasionales, usualmente mal pagados y poco auspiciosos para hacer carrera.

Ocurre que cada vez más se evidencia de que haber estudiado en un colegio o universidad reputados no es lo que diferencia a unos y otros, sino su capacidad de ser creativos, innovadores, adaptarse a los ambientes cambiantes e inciertos del mundo globalizado y las nuevas formas de comunicación, competencia y mercado. En suma, no es la brecha digital sino de la posesión de una actitud de vida creativa, que permite lidiar de manera innovadora con los problemas de la vida profesional, académica, laboral, social y personal.    

Siendo así, la gran pregunta es ¿cómo se forman las personas creativas? Entre los autores con los que me identifico y que recomiendo para profundizar en el tema están John Spencer y A.J.Juliani con su libro “Launch; using design thinking to boost creativity and bring out the maker in every student” del cual tomo algunos conceptos de los dos primeros capítulos para explicar el tema que motiva este artículo  

Hay que partir por entender que todos tenemos potencial creativo. La creatividad no es propiedad de algunos genios que en un momento de inspiración se les ocurre una idea genial. La investigadora Vera John Steiner entrevistó a más de 70 genios vivientes y analizó los apuntes de líderes del pensamiento mundial ya fallecidos (Einstein, Toslstoi, etc.) y encontró que la creatividad empieza con esbozos, apuntes erráticos, esquemas, ideas  sueltas, diálogos incompletos, prototipos, etc. que se dejan madurar y que solo luego de un tiempo de manipulación, articulación, maduración, se convierten en ideas poderosas y disruptivas.  Las grandes creaciones emergen de un zigzag de ideas, borradores de teorías, ensayos y errores, arriesgar nuevas opciones, hasta que logran formular una idea redonda.

Siendo así, la pregunta es ¿cómo activar en los niños desde pequeños sus músculos creativos, su confianza en que ser creativos es una buena opción, interesante, generadora de ideas propias originales? ¿Cómo se hace para darles a los niños la oportunidad de zigzaguear con sus ideas? Fundamentalmente se requiere entender que el rol del profesor es el del coach de los alumnos, líder de la creatividad que desafía a los alumnos diariamente a pensar en profundidad, argumentar críticamente y resolver problemas, cada uno a su manera para confrontar luego entre todas las diversas opciones. No se trata de escoger la mejor solución sino de ayudar a pulir cada opción para que responda al  objetivo de resolver un problema.

Para ello se requiere salones de clases en los que estén omnipresentes los estímulos a la creatividad, en los que por ejemplo, en vez de que los alumnos vean un video de YouTube más bien lo produzcan (generen el libreto, graben editen, etc.); en vez de leer una novela la crean; en vez de aplicar fórmulas las inventan. 

Eso no ocurrirá  en la escuela-factoría tradicional, en la que simulando una línea de ensamblaje  todo está prescrito y definido desde fuera y por anticipado por un currículo o plan de clases del profesor hecho por adelantado en ausencia de las ideas de los alumnos y con aprendizajes esperados orientados a desempeños evaluables con pruebas y notas, situaciones en las que los alumnos son consumidores y no creadores de conocimientos. En ese contexto rígido no sólo pierden la oportunidad de ser creativos sino también  de disfrutar del sentimiento de ser creativos que ocurre cuando tienen la oportunidad de diseñar y crear lo que imaginaron. 

Tomemos nota que aprender no equivale a sacar buenas notas sino gestar conocimientos que se construyen a partir de la motivación intrínseca, adquiriendo significado y la posibilidad de ser evocado y transferido.

En suma, de lo que se trata no es solo de pensar “fuera de la caja” (ojalá fuera una capacidad que todos desarrollemos) sino también la de innovar buscando soluciones “dentro de la caja”, porque allí ocurre el día a día. 

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