Perversiones del mercado educativo universitario norteamericano

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El Tiempo 24 10 2014

En su libro Excellent Sheep, William Deresiewicz  critica duramente a las universidades privadas norteamericanas que han perdido su sentido educativo guiadas por su afán comercial. Desde que el incremento de los fondos federales para la investigación pos-Sputnik acentuó la actividad universitaria  hacia la investigación, la presión a los catedráticos para investigar y publicar hizo que reduzcan su interés y tiempo para enseñar. Enseñan solo aquello que investigan, reduciendo el espectro de los saberes que podrían nutrir mejor a sus estudiantes. 

El currículo universitario es un catálogo desarticulado de cursos entre los que escogen los estudiantes para cubrir los requisitos del título. Se gesta un acuerdo de no agresión:  los estudiantes quieren estudiar lo menos posible y los catedráticos enseñar lo menos posible para dedicarse a la investigación.  Como la evaluación de profesores para mantenerse en la universidad incluye las evaluaciones que de ellos hacen los alumnos, les elevan las notas y reducen los requisitos para ser populares y ganar los apoyos que les permite seguir con sus nombramientos. 

La inflación de notas es dramática: en 1960 el promedio general de un graduado de una  universidad privada en EE.UU. (GPA) sobre 4 puntos era 2.5. En 1990 subió  a 3.1. En 2007 subió a 3.3  y 3.43 en las más selectivas y hoy llega a 3.5. Para 1940 solo 15% de las notas eran A. En el 2008 subió a  45%.  En las universidades de elite, una vez que un estudiante ingresa luego de un riguroso proceso de selección, es casi imposible que tenga notas bajas menores a B+ (B más) o inclusive A- (A menos). De este modo el sistema funciona bajando las expectativas mutuas entre profesores y alumnos. 

Las universidades piensan ahora en los estudiantes como clientes de un mercado que tiene que retenerlos para que no abandonen los estudios, de modo que tienen que ser engreídos más que desafiados. En lugar de humanidades les dan amenidades. Sin embargo una relación universitaria comercial no equivale a una relación pedagógica. Se le da al cliente lo que quiere pero no se asume ninguna responsabilidad respecto a su bienestar futuro.  Los profesores deberían ser mentores, pero actúan como funcionarios. 

¿Habrá universidades peruanas contaminadas por los mismos vicios señalados por Deresiewicz?  

Nota periodística
 
La educación de élite produce "borregos excelentes", según un profesor William Deresiewicz de Yale. 

Tienen varias carreras, practican deporte como si fuesen profesionales, pueden hablar en varios idiomas, manejan a la perfección un instrumento musical, han ofrecido ayuda en los rincones más desfavorecidos del planeta, y han convertido sus hobbies en una provechosa afición. Han estudiado en las grandes universidades, y el futuro está en sus manos. Tiene que estarlo, con tan brillante currículum. Pero también están llenos de miedo, inseguridad, angustia y timidez. Apenas muestran preocupaciones intelectuales y desconocen qué quieren hacer con su vida, más allá de ganar dinero a espuertas, seguir el camino que profesores y padres han construido para ellos, y conseguir la aprobación de los demás.

Esta es la paradoja que late en la vida de los universitarios de los centros de élite americanos, mantiene el profesor de Yale William Deresiewicz,

http://www.elconfidencial.com/alma-corazon-vida/2014-09-16/la-educacion-de-elite-produce-borregos-excelentes-segun-un-profesor-de-yale_180647/

Educación y fe; por Richard Webb Director del Instituto del Perú de la USMP EL Comercio 10 01 2016 Entre las grandes religiones del mundo, la educación se lleva, sin duda, el premio a la fe más ferviente y más universal.