Visión de una escuela del siglo XXI

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En el último tiempo he estado explorando en la web muchas páginas de colegios de diversos lugares del mundo para ver cómo definen su visión y misión y además qué es lo que realmente hacen. De esta búsqueda resultan varias sorprendentes coincidencias en varios aspectos. Por un lado, aparecen  los componentes de la visión, propósitos y valores de la institución que incluyen  el trabajo colaborativo entre profesores y con los padres. Luego, suelen haber  fotos y videos que parecerían evidenciar el buen clima de aprendizaje y los logros de los alumnos. En Estados Unidos es muy común además decir que los   egresados del colegio secundario obtienen altos puntajes en las pruebas nacionales estandarizadas e ingresan a las universidades más prestigiadas del estado o del país. 

La pregunta que siempre me ronda por la cabeza es, si todo esto es así, ¿por qué tantos alumnos no aprenden, la pasan mal, son reprobados o separados de los colegios? Con eso en mente entré a una de las webs que tienen una definición más atractiva de su quehacer. Se trata de la escuela pública de Nueva York “Quest to Learn”  (Q2L http://q2l.org/) que en su misión (en traducción libre) dice que “apoya a todos los estudiantes en la búsqueda de la excelencia académica, la responsabilidad social, el respeto por los demás, y una pasión por el aprendizaje permanente. La escuela está comprometida en apoyar a cada estudiante para alcanzar la excelencia requerida para ingresar a la universidad y la carrera preferida, y permitir a todos desarrollar las habilidades y hábitos mentales necesarios para navegar con éxito en el cada vez más  complejo mundo global.

Quest to Learn conforma una comunidad de aprendizaje excepcionalmente vibrante que reúne a estudiantes, educadores, diseñadores de juegos, especialistas en planes de estudio y padres. Esta comunidad está comprometida con el éxito del estudiante con un enfoque singular, pero también reconoce que el éxito de los estudiantes depende en última instancia del compromiso de todos y cada uno de los miembros de la comunidad en su participación y propio aprendizaje continuo”. (termina la traducción)

Muchas veces he sentido que el brochure (tríptico de propaganda) aguanta todo, y que si de ese texto dependiera, todos los alumnos tendrían una excelente base académica y brillarían en los talentos especiales que tienen. Pero, ¿es realmente así?   

Por otro lado, si aprender es una consecuencia del pensar, y se aprende mientras se aprende, no es acaso clave la pregunta  ¿cómo es la docencia en esa institución para que se garantice que eso ocurra en los alumnos? De hecho, no podría ser una escuela con profesores rígidos, autoritarios, con disciplina asfixiante, centrados en cumplir rígidamente con programas y estándares pre-establecidos, con una agotadora sobrecarga de tareas y exámenes, y desinterés por apoyar a alumnos con dificultades. Tendría que haber mucha preocupación por cultivar la autoestima y seguridad interna de los niños, su motivación, afectos, habilidades sociales, creatividad, razonamiento propio, orientándose a algo que podría parecer romántico pero que los padres suelen definir como el deseo de que “sus hijos sean felices”. 

Los padres deberían preguntarse ¿es realmente así la escuela a la que asisten nuestros hijos? Los promotores y directores de los colegios deberían preguntarse ¿estamos siendo realmente coherentes con la visión y misión que nos hemos propuesto? 

La capacidad autocrítica de las instituciones educativas es algo poco frecuente. Muchas instituciones prefieren vivir de la inercia que producen los logros del pasado y las señales positivas de tener una larga lista de espera para  postulantes que quieren matricularse. Hasta que un buen día descubran que eso no alcanzó y que han sido desplazados por instituciones nuevas que se abrieron espacio en base a una educación siglo XXI. Ya se sienten pasos. Están creciendo notablemente las nuevas  iniciativas privadas en educación en todas las capitales del Perú.      

Dado que hay colegios con capacidad autocrítica que se han percatado de esta incoherencia y están haciendo su autoevaluación institucional, acreditación, FODA, estrategia de mercado, plan de mejoramiento, etc. quien sabe les  resulte útil incorporar esta reflexión como un insumo para su discusión interna.

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