Fútbol Mundial: ¿Bueno o Malo para Brasil y Argentina?

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Quienes no entendemos de fútbol podemos usar criterios que derivan de otras disciplinas –como la educación, administración,  psicología, etc.- para analizar e interpretar lo que ocurre en las canchas y más allá de ellas.

Siempre pensé que era bueno que el Perú no se clasifique para los mundiales de fútbol, porque creo que no se debe seguir premiando en el Perú a la  informalidad y confiar en la “buena suerte” como la clave para resolver nuestros problemas de fondo. Creo que es bueno que en el Perú se entienda que si se quiere hacer un buen papel en el futbol internacional, hay que hacer un trabajo serio, organizado, acumulativo y de largo aliento, y que ganar clasificaciones sin eso lo único que hace es interrumpir el proceso de tomar conciencia de que sin eso no se puede obtener buenos resultados.

Por otro lado pienso que a países líderes y favoritos en el fútbol como Brasil y  Argentina les hace bien ser eliminados de vez en cuando, por varias razones. Primero, porque no se puede premiar la pedantería como virtud y convertir a  los hombres como Maradona en dioses que sin preparación alguna puedan  convertirse de la noche a la mañana en entrenadores de fútbol. Segundo,  porque si los líderes acumulan triunfos por inercia, tan solo repitiendo  esquemas que dieron éxitos en el pasado, se cultiva una autosuficiencia que lleva a dejar de mirar y aprender de los errores; se deja de reformular los esquemas y de prepararse para nuevos contextos y nuevos tiempos.

Si Brasil o Argentina hubieran ganado el mundial, la renovación de su fútbol hubiera tenido un serio traspié que alejaría al menos 4 años un serio intento de repensar su juego. En cambio ahora, sus dirigentes y deportistas se verán obligados de replantear sus enfoques, recomponer sus equipos y estrategias, con miras a volver a ser  los mejores dentro de 4 años.

Solo de este modo –y eso lo saben muy bien los partidos políticos serios que se renuevan (obviamente exceptuando a  los peruanos)- los  fracasos se pueden convertir en oportunidades para crecer y mantenerse vigente.

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