Rolando Arellano: Al Medio Hay Sitio.

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Quien tenga interés por conocer las características sociales, culturales, aspiraciones, preferencias políticas y estilos de vida de los peruanos de este tiempo y su relación con su situación económica y actitudes respecto al  mercado, podrá encontrar un interesante y novedoso material de lectura en el libro “Al medio hay sitio: El crecimiento social según los Estilos de Vida” de Rolando Arellano (2010).

Su idea fuerza principal que debe interesar a los políticos y estudiosos del  mercado parece ser: olvídense de la clasificación de los peruanos por niveles socioeconómicos A, B, C, D y E (de mayor a menor) como aparecen en casi todas las encuestas. Asumir que el NSE ó dinero es el principal determinante  de la manera de pensar y actuar de las personas es errado. Antiguos ricos y pobres han empezado a converger cada vez más en la amplia clase media. Eso, debido a que en las últimas décadas, la acumulación de riqueza de los migrantes a las ciudades (escapando del terrorismo y/o buscando empleo o emprendimientos) generó el ascenso social y económico de millones de pobladores que antes fueron pobres extremos, de modo paralelo a la pérdida de poder y riqueza de los grupos dirigentes tradicionales debido a la reforma agraria y la hiperinflación.   

Por ejemplo un miembro de una familia acomodada que pasó por aprietos económicos y cayó del NSE-A al NSE-C ¿tendrá similares características en su estilo de vida que el gasfitero del NSE-C cuyos padres migrantes pobres  vendían golosinas en la calle?

Otra idea importante del libro tiene que ver con la pirámide socioeconómica o la pirámide ocupacional según ingresos económicos. Resulta que el análisis estadístico de la riqueza acumulada en cada NSE no refleja la imagen clásica  una pirámide (la minoría arriba, la mayoría abajo) sino más bien la de un rombo (la mayoría está en el medio). Eso explica porqué las empresas que apostaron a atender al público de la clase media tenían a su disposición una mercado con mucho mayor capacidad económica que el que se dirigía a los NSE A/B.

Eso también explica la aparición de los grandes centros comerciales, galerías modernas, conglomerados de servicios en los conos y en las grandes ciudades de las regiones más desarrolladas del Perú a los que acuden por decenas de miles diariamente los consumidores de todos los NSE en torno a la clase media.

Los interesados en el mundo de la educación privada, tanto escolar como universitaria y técnica también podrán reconocer a la población con  aspiraciones educacionales que está desatendida o insatisfecha, lo que a más  de un inversionista ha llevado a girar de la intención de poner “un colegio clase AB” a la de  poner colegios para la clase “C”

Según Arellano, utilizar estilos de vida representa mejor las características personales de cada persona que la convencional clasificación por NSE. Hay 6 estilos de vida entre los peruanos: los primeros 3 son proactivos y los siguientes 3 son reactivos. Tenemos a los sofisticados ( 8%; hombres y mujeres de mediana edad, NSE B y C con más instrucción, innovadores, triunfadores, tecnológicos, confiados, buscan marca y precio como indicador de calidad); progresistas (21%; hombres de todos los NSE, especialmente D, con nivel educativo medio, optimistas, trabajadores pujantes, buscadores de rendimiento y fuentes de progreso, utilitarios en su consumo, poco interés por la imagen); modernas (27%; mujeres de todos los NSE especialmente C, trabajadoras,  innovadoras, buscadoras de marca y moda, importancia a la calidad y luego al precio, preocupación por la salud, líderes de opinión, interés por su imagen); adaptados (20%; hombres de todos los NSE especialmente C, poco arriesgados, apegados a tradición, interés por familia y amigos buscan status y marca como sinónimo de confianza, informados, adoptadores tardíos de productos nuevos); conservadoras (19%; mujeres de todos los NSE especialmente D, tradicionalistas, buscadoras de nutrición y preocupadas por la familia, machistas, ahorrativas, importancia del precio y luego la calidad, poco interés por la imagen, adoptadoras tardías de los productos nuevos); y resignados (7%; hombres y mujeres  de NSE D y E, con menores niveles de instrucción y mayores porcentajes de migrantes directos, tradicionalistas, resignados, poco informados, buscadores de precios, se surten solo en sistemas tradicionales).

Como se ve, la descripción de los estilos de vida asociados a rasgos de  personalidad, educación, edad, género, ocupación, nivel de modernidad, etc. son más relevantes para conocer a los grupos de peruanos diferenciados entre sí, que el simple NSE tradicional que se ocupa solo del volumen de su  patrimonio. Es esencial conocer no solo lo que hay en el bolsillo de la gente sino también lo que hay en su cerebro y corazón. Es decir, no solo cuánto pueden gastar sino que buscan y desean del mercado y de la vida.

Entrevista afin en El Comercio el 10 08 2014 por Mariella Balbi

"Los políticos no se dan cuenta de que la sociedad cambió" 

El especialista en márketing social, Rolando Arellano, señala que entre los ciudadanos hay un hastío por los políticos

El ambiente electoral regional y municipal es bastante lacónico. ¿Hay un hastío de la política entre los ciudadanos?

No hay un hastío de la política sino de los políticos, que es bien distinto. No se ha llegado todavía a una discusión política. En ningún momento se habla de temas que tienen que ver con el concepto de ‘polis’, de ciudad para todos, un sentimiento colectivo, de proyectos que, en el fondo, es lo que caracteriza a la política. Todo está centrado en individuos. Ves la propaganda electoral: “Marca la ceja” o “Yo sonrío”. No hay política sino políticos. Esta no es una campaña política sino una campaña electoral para elegir al más popular.

¿Esta elección es diferente de las regionales o municipales anteriores o es más de lo mismo?

En las municipales anteriores hubo más contenido. Nadie tiene la culpa, ocurre que la sociedad peruana cambió bastante. Las empresas se han dado cuenta un poco. Los políticos no. Las primeras notan que hay peruanos distintos que requieren un Megaplaza, llevarles la modernidad, hablarles en su idioma, pero la política no nota esto. Sigue con sus criterios tradicionales de izquierda y derecha, proletarios, empresarios. En las grandes ciudades, ante la ausencia de ideas surgen grupos chiquititos que representan a la gente cercana…

Casi familiar…

Sí, y esto ocurre en los cerca de dos mil distritos que tiene el Perú. En el 90% de las provincias el que gana es el partido local, sin representación nacional porque no hay ideas. Cuando se dice marca la familia, la bodega, es gente que el elector conoce, que se identifica con ella, lo representa.

¿Por amistad?

Por amistad y cercanía, pero en términos físicos. Aún no existe un concepto de nación, se llega hasta el barrio o pueblo. Nadie te habla de país, todavía no está formado este concepto. Hasta los años 60, 70 teníamos a un Belaunde o un Haya de la Torre que hablaban de proyecto de país.

¿Es signo de los tiempos o propio del Perú?

Sería lo primero si fuera algo generalizado, global y no lo es. Es un tema de nosotros. En países con tradición democrática existen partidos con ideas de largo plazo.

¿Qué deduce de los símbolos y eslóganes utilizados?

Yo solo sé de intercambio. La gente piensa que el márketing es vender cosas cuando en realidad es estudiar el intercambio de objetos, servicios o ideas. En el Perú no hay márketing político, solo premárketing, que es vender sin importar el largo plazo. No interesa que la gente quede o no satisfecha, total ya vendí. Pero eso te condena a que vendas una vez, la segunda ya no. La continuidad se pierde. Por el contrario, el márketing primero analiza lo que la gente necesita y lo produce para tener un cliente a largo plazo y así ser exitoso en ese lapso. Hay proyección, ser confiable en el tiempo. Es la única forma de que existan empresas. Las que piensan en el corto plazo desaparecen. 

Esta campaña usa un premárketing.

Claro. Solo importa ser elegido. No interesa cómo, diré lo que la gente quiere escuchar. Quieren puente, lo ofrezco, universidades, etc. Donde no hay políticos con historia y arraigo termina ganando cualquiera. Es un azar. Analicemos los presidentes anteriores, elegimos a gente sin pasado. Algunos no calificaban ni para gerenciar una mediana empresa. El problema es que entran y no pueden cumplir con lo prometido, igual con los alcaldes y presidentes regionales. Qué pasa, terminan con 20%, 15% de aprobación etc. Hicieron venta, no tuvieron una visión de largo plazo. Las campañas se basan en vender el momento, al político pero no una idea que trascienda.

¿Lo municipal, lo regional termina siendo una empresa más fácil?

Está más centrado en la localidad, más allá de ella no existe el gobierno central, el país. En 30 años las ciudades crecieron el doble. La mayoría de sus habitantes es gente sin pasado ahí. En Lima, la mayoría es limeña, sus padres son migrantes. No se sienten limeños, chiclayanos…

Pero sus hijos sí…

Claro, esa es la tercera generación que recién está empezando a formarse. Por ahora vemos anomia social, no hay sentido de ‘polis’, por lo tanto de política. En Chiclayo el 40% son cajamarquinos, en Arequipa puneños, Huancayo, en todo el país hubo migración. El Perú pasó de ser 60% rural y 40% urbano a ser 80% urbano. Además hemos crecido dentro de la anarquía, hay 70% de informalidad.

¿El concepto de alcalde es un no concepto?

Si no existe el concepto de ‘mi ciudad’ tampoco el de ‘mi alcalde’. Hemos vivido la migración más grande de nuestra historia, por eso la segunda generación no se siente identificada. Los de 20 años comienzan a ver las cosas distintas. Pero no hay nadie que les hable a ellos.

¿Qué concepto se tiene del alcalde, debe resolver todos tus problemas?

Siempre ha existido la preocupación por la delincuencia, pero ahora, con el crecimiento, tienes cosas que proteger, me preocupo. No es solo que se ha incrementado la violencia. 

Se espera que el alcalde sea un policía.

Sí, que proteja. Los políticos no tienen una visión clara de lo que se espera de cada cargo. El alcalde es un poco el que cuida del hogar, de mi casa, es como la mamá. Un presidente nacional o regional es un jefe (sea hombre o mujer) un papá. Del alcalde no se espera que traiga inversiones o grandes proyectos, pero no se ha comprendido esto. Tienes al presidente protegiendo a los viejitos, a alcaldes tratando de hacer obras de infraestructura. En ciudades grandes el tránsito es una preocupación. Sin embargo, de los 18 candidatos, lo único que ponen es su cara, te ponen una mano y no hay ideas. Es un márketing bien básico.

¿Se guían por simpatías y antipatías?

Absolutamente, no hay nada más. 

¿Qué hace ser pesado o simpático?

Un tema importante es la identificación. Si el candidato se parece o no se parece a mí. Eso tampoco se aprovecha. En Lima tienes tres grandes candidatos, un joven, un provinciano y una mujer. Son segmentos muy distintos, pero no le dan importancia. Es más Castañeda no dice nada…

Parece no necesitarlo.

Porque los otros no tienen propuestas. Si las tuvieran, tendrían que sustentar las suyas. Otro tema dentro de este premárketing rústico es que funcione la simpatía del movimiento en la opinión pública. Que la gente los quiera más, aunque si les preguntan no saben por qué. Puedes estar en 40%, cambia la ola y pasas a 10%. Son modas de opinión pública sin sustento. Una empresa no tiene el 70% del mercado y repentinamente pasa a 5%. En política sí porque todo es superfluo.

¿Electoralmente los jóvenes son más, la mayoría pertenece al sector C?

Esos conceptos de A, B, C, D se refieren a los ingresos. Pero la política o la manera de consumirla no están condicionadas al ingreso económico como antes. Con estas mezclas sociales hay más propiedad en los llamados sectores C que en los ricos. Igual con las empresas. Es mejor pensar en segmentos de jóvenes. Los del A y del C piensan muy parecido. Lo que no ocurre entre un viejo de A y uno de C. Los jóvenes son más idealistas, hay una tercera generación que es universitaria, piensa más en su ciudad. Mi abuelo llegó a la ciudad, lo botaron y discriminaron, a mi padre lo dejaron trabajar, yo estoy en La Católica, no me dicen serrano y serlo ya no es malo. En economía el A puede comprar más cerveza que el D, pero en política no es así. Los políticos no han contribuido al cambio social de este nuevo grupo por eso aparecen grupitos chiquitos.

¿Qué piensan estos jóvenes?

Tienen escepticismo de la política porque no hay políticos atractivos. Le hacen asco a la política pero les interesa. Quieren una vida mejor, de hecho la suya es mejor que la de sus padres, derechos ciudadanos, ser aceptados por la sociedad y que donde viven sean zonas buenas. Su familia ha generado sus propios centros, Lima norte dice: no quiero estar entre quienes me rechazaron. Han hecho su modernidad, igual Lima sur. Están generando su propia legitimidad porque la ciudad no se las da. Pero no tienen quién los represente. Nadie les habla a los jóvenes. Alan García lo hizo en su campaña. Ellos son el cambio. Encima la ley universitaria prohíbe hacer política. Tampoco se dirigen a la mujer y es el 60% de la PEA. Tenemos mujeres empoderadas y formales. No hay un discurso para ellas. No hay márketing, no se entiende lo que el mercado necesita.

¿Cuál es el perfil del elector promedio?

En su mayoría son hijos o nietos de migrantes que viven en grandes ciudades, que ya terminaron secundaria. Han visto un progreso familiar con gobiernos ausentes. Crecieron gracias a la informalidad. Suelen ser pragmáticos. Sus padres velan más por el progreso económico, a ellos les interesa más legitimarse y adquirir ciudadanía. Que digan este es limeño, chiclayano y no migrante.

¿Cuál es el perfil promedio del político peruano?

Siendo generoso, sobre todo es ingenuo. Cree que ser político es ganar una elección. Habrá sinvergüenzas que entran a la política para lucrar, pero la mayoría son ingenuos, entran para ganar. Pueden ser el ‘outsider’, de cualquier forma se habla de ellos, queda para el CV. Si ganan, se dan cuenta de que no pueden hacer nada porque no están preparados o no tienen equipo, pero prometieron mucho. Tienen que defenderse de aquellos que, con razón los critican. Salen con mala imagen y como corruptos. Aunque hay maduración, tenemos candidatos con trayectoria.

¿Todos quieren ser presidente?

Creo que sí porque se ha demostrado que cualquiera puede serlo. No se necesita tener ideas, solo una buena campaña, plata y suerte. Además es fácil demostrar que el otro es malo y no lo contrario.

¿En el ‘consumo’ político cómo aparece la primera dama?

En un inicio lo ayudó. Pero se perdió el equilibrio de pareja. Él tuvo un perfil mucho más bajo que la esposa. En un país ‘machistón’, eso no va. Importa poco que no la haya elegido. Hay dos estilos, el progresista, preocupado por sus cosas y desinteresado de la política, y el formal, cercano del empleado, puede ser abogado o médico pero está cercano al statu quo. Son quienes llaman a radios, tienen tiempo, se quejan, son estruendosos. Es el gran motor de la opinión, representa el 18%.

¿Vivimos pensando en candidatos presidenciales?

Más porque se cambie el rumbo de la economía. Esa es la preocupación, la mayoría de la sociedad quiere liberalismo económico. La anarquía de la informalidad es el liberalismo máximo. Claro el populismo siempre será atractivo en una campaña.

¿Hay espacio para un ‘outsider’ en el 2016? Se habla de Gastón Acurio.

Es más difícil que antes pero no imposible. La gente está aprendiendo a votar. Todo dependerá de las campañas. Si se basan en ideas, es más difícil un ‘outsider’. Si Gastón Acurio aceptara, tendría la misma ingenuidad de la que hemos hablado. No tiene partido, ni proyecto de país. Se condenaría a quemarse. En el mundo la política es una carrera.

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“Crecimos económicamente pero no en unidad social... no hemos construido un país en el que vivamos juntos”.

Entrevista a Rolando Arellano por Mariella Balbi (El Comercio, 26 de julio de 2015) El investigador y consultor en márketing analiza el cambio que ha atravesado el Perú en los últimos años.

¿Cómo llega el Perú al 28 de julio del 2015?

Si ves el año transcurrido, probablemente hay un poco de angustia y de pesimismo para algunos, porque las expectativas de crecimiento económico eran mayores. Pero si observas el mediano plazo –20 años atrás– vemos un Perú tremendamente cambiado. En ese lapso, el desarrollo económico duplicó el ingreso de los peruanos y disminuyó las desigualdades. El índice de Gini pasó de 0,55 a 0,45. Es un montón.Incluso desaparecieron elementos característicos de la división social anterior.

¿Por ejemplo?

La educación. Hace 20 años, ser profesional o no era una característica de la clase social. La educación universitaria era para las clases altas. Hoy vemos una gran democratización de las profesiones. Tener auto era una característica de clase, también se ha democratizado. Casa propia en los 60 era un sueño. Hoy el 70% de los peruanos son dueños de sus casas. Acceso a refrigeradoras, bienes, eran muy caros antes.Hasta la moda es compartida por todos.

¿El de hoy es un Perú unido?

No. Crecimos económicamente, pero no en unidad social. La economía ha hecho que nos parezcamos más, aunque no hemos construido un país en el que vivamos juntos. Estamos juntos, pero no nos hemos mezclado.

¿No hay una identidad nacional?

El Perú es un país en formación, pero lo está haciendo más despacio que nuestras posibilidades. El mayor cambio social es la migración. Al llegar a la ciudad pierdes la identidad con tu tierra porque Lima es inmensa. Formas parte de un grupo muy grande, hay cajamarquinos, iqueños, puneños. De todo. No se gana una identidad.

Es como un purgatorio…

Así es. Se está formando. Sin embargo, quien nace en Lima hoy tiene 20 años, y es hijo de ayacuchana con piurano, no es un limeño. Es un peruano por mestizaje. Las ciudades son agresivas. La ciudad tradicional no los deja entrar, primero los rechaza. Crecen solos y no se identifican.

¿Los conos de Lima son como un círculo de tiza respecto a los distritos tradicionales?

Son dos culturas que crecen distintas, no se conocen.

¿Qué nos une a los peruanos?

Creo que el único punto que nos une es la gastronomía. Ha cruzado la frontera entre los dos grupos. Ciertamente, es el resultado de esta migración. Hace 20 años existía la comida arequipeña, chiclayana, etc. La comida peruana surge cuando se mezcla el tacacho con el arroz y el pescado. Es una novedad y ha sido asumida como algo que nos representa. No hay mucho más. Tal vez la música te une un poco. Reacionamos por ejemplo frente a Chile por el pisco, nuestra quinua. Pero es por lo negativo, porque nos quieren quitar algo. No es que lo reconozcamos siempre como nuestro.

El deporte solo ofrece frustraciones.

El fútbol podría ser algo que nos una, pero no da buenos resultados. Las periferias han crecido económicamente por el individualismo, que es lo natural. La única forma de crecer es a codazos, sin ayuda del Estado. Pero llega un momento en que ese individualismo ya no es interesante, se necesita colaborar, ya son muchos. Esa colaboración no se da, nadie la estimula.

¿Cómo se plasma la colaboración?

Los únicos que pueden aglutinar son los políticos, las autoridades. Todos ofrecen obras, pero nadie plantea mejorar las condiciones personales. Ejemplo: el tráfico. Los alcaldes dicen que se arregla haciendo más anillos, más pistas. Ninguno menciona que también se soluciona respetando las reglas. No tocan todo el tema de software. Se abocan a lo económico, y en eso hemos crecido, falta el otro lado, lo social.

¿Falta institucionalidad?

Así es. Hemos aprendido la letra pero nos falta la música, no podemos bailar. La economía avanza, la parte social no, se están generando dos mundos.

Es el mundo de la informalidad.

Gran parte de ese crecimiento no se debe a los gobiernos. El Perú es 70% informal. Pero creció gracias a esta anarquía. Aunque ya no es suficiente, con ello no se puede construir más, sirvió para sobrevivir.

¿Es posible formalizar a ese 70%?

No solo se puede, se debe. La informalidad tiene que ver mucho con las instituciones. No pago impuestos al municipio y los servicios son escasos. Por eso cualquier servicio que me den es ganancia. Si el alcalde roba, no importa, estoy ganando algo. Esto permite entender el sentimiento: roba pero hace obra. Para quien no paga impuestos –la mayoría– no le afecta que se robe la mitad de una pista, es pura rentabilidad.

¿Somos negativos los peruanos?

No especialmente más que el resto de América Latina, tampoco más chismosos. Aquello de que el Perú es un mendigo en un banco de oro lo dicen exactamente igual en México. Ocurre que levantamos lo negativo. Hay cosas positivas, la solidaridad de los grupos. Los comedores populares sacaron, en buena cuenta, de la crisis al Perú. Los pueblos nuevos se deben al trabajo. Los peruanos trabajamos muchísimo. Pero se levanta que somos flojos. Por eso creo que el siguiente paso no es económico, sino institucional, social, cultural. Cómo unimos esos dos mundos que están creciendo.

¿Qué políticos representan a esa nueva clase media?

Ninguno. Tampoco hacen que a ese sector le interese la política. Ninguno de los grandes les habla a ellos. Acuña lo hace más o menos con ese mensaje: empecé de niño, llegué a rector, etc. Eso les ha pasado a 15 millones de personas. Por eso la mayoría de alcaldes son caudillos. El concepto de izquierda no funciona en este grupo, el reparto de la propiedad no funciona. Hay más propiedad en este sector que en los ricos.

¿La seguridad sí es importante?

Claro, pero en términos de mi seguridad. No me interesa la de Miraflores, sí la de Villa María del Triunfo. El votante no tiene relación con el ingreso económico. Cada uno es un voto. Además, ahora quieren seguridad porque tienen algo que defender. Hace ocho años preocupaba el trabajo. Seguridad es el gran reclamo y el siguiente es: dame ciudadanía. 

¿Cómo se traduce?

Trátame igual que todos, dame servicios, inclúyeme, me lo merezco. Ningún alcalde educa a la gente sobre el tráfico. Ningún presidente les dice, paga tus impuestos para tener esto. Nadie educa, todos ven la economía. Al 70% de la población no les interesa la presidencia del Congreso. A ellos pregúntales qué hace Milett Figueroa, los convoca más que las acciones del ministro de Economía.

¿Se banaliza la sociedad?

Claro que se banaliza. No le estás dando el tratamiento de la información que ellos necesitan. Los medios tienen solo la pequeña política o la farándula.

La farándula es como una adicción, si no la ofreces no hay ráting.

Es probable. Pero los grandes innovadores han roto esa tendencia. México, Chile tienen cosas mejores y ahí funcionan.

México tiene a Laura Bozzo y es popular…

Pero tiene otras ofertas al lado. Somos un país donde hay dos sociedades. Una parte recibe de los medios cosas banales. Si sacan algo distinto una semana y el ráting no funciona, regresan. Pero una adicción no se cura en un día. Los medios tienen una mala interpretación de lo que es márketing. No es darle lo que la gente quiere, sino lo que necesita.

¿Para esos jóvenes ‘adictos’ el cuerpo es una mercancía, sirve para llegar a la TV, la competencia feroz es lo único que existe?

Sí, reciben la banalidad de la vida. No obstante, en el mundo, los jóvenes quieren ser Michael Jackson, etc. El problema radica en que es lo único que se entrega. Pero los medios pierden, porque con el tiempo los jóvenes entrarán a Internet, la penetración es cada vez mayor, al cable, otras opciones y perderán ese mercado. Muchos de los problemas que tenemos no son de demanda, sino de oferta. No es que los peruanos seamos especialmente faranduleros ni antipolíticos, sucede que no recibimos más.

¿Los jóvenes decidirán la próxima elección, qué aspira la mayoría?

El joven mayoritario es tercera generación de migrantes. Su abuelo llegó a la ciudad, vino con sus huainos, fue la punta de lanza. El hijo fue ‘chicha’. Ese joven ha recibido influencia serrana y costeña. Lo serrano es una especie de tradición, quedó atrás. Serrano ya no es peyorativo. Si alguien quiere insultar así, es un viejito. Ese joven está mucho más empoderado, estudia, probablemente está en el negocio de los padres y tiene aspiraciones de comodidad.

¿Pero lo económico es fundamental?

Sí, pero lo era más para su padre. Su abuelo sobrevivió, su padre surgió económicamente, ellos quieren comodidad, fundamentalmente reconocimiento social. Dicen: tengo el mismo nivel económico que la gente de mi universidad, quiero respeto, buen trato. Igualmente, no hay ningún candidato que hable a los jóvenes, no abordan sus aspiraciones. El único que recordamos es Alan García cuando en el 2001 hacía conciertos, etc., pero tenía 15 años menos. No sé si en ocho meses se podrán adaptar a esto.

“La mejor forma de incluir es con crecimiento económico”

¿Keiko Fujimori tiene 30% de aprobación, interpreta a este Perú nuevo?

Pero no tiene mensaje, ¿cuál es? No conocemos su ideología. Probablemente, ese porcentaje se debe a que no hay opciones. La gente está esperando y tal vez recuerda lo que hizo su padre. ¿Qué ofrece? Es el mismo caso de Alan, de PPK, de todos.

¿El sector radical se potenciará?

No creo. Generan problemas, pero son una minoría. Igual Movadef. Claro, aún hay un 22% de pobres y espacio para protestar. En Tía María, en los conflictos, el gobierno ha dicho, no me meto y ese sector se ha puesto en evidencia. Si el gobierno me deja protestar violentamente, voy a hacerlo.

¿Este gobierno hizo inclusión social como pregona?

Avanzó un poquito. Hay cosas interesantes como Beca 18. Pensión 65 ya existía, pero no puedes perpetuarla. La mejor forma de incluir es con crecimiento económico. Este ha permitido mucho mayor crecimiento social. Si creces 2,6%, la inclusión disminuye. El caso peruano es interesante. Se decía que el crecimiento económico favorecía a los ricos. Pero en estos 20 años favoreció más a los pobres. Si dejamos de crecer, los pobres mejorarán menos.

¿Este 70% de peruanos mayoritarios conoce la historia del Perú, el himno?

No creo, pero no solo ellos. El concepto de Perú es etéreo, en formación. Hubo un avance cuando salió la Marca Perú. Nos poníamos orgullosamente polos con el nombre Perú. Coincidió con la época en que salimos de nuestro pesimismo. El 80% de jóvenes se quería ir, ahora no. Salió Sofía Mulanovich, Kina Malpartida, la gastronomía surgió. Ser peruano tenía valor, en paralelo estaba el crecimiento económico. Pasamos de ser el patito feo a ser el cisne de la región, la autoestima creció.

¿Qué arrojan sus últimos estudios de mercado?

Las mayorías no viven la crisis. Por eso contestan que el Perú está mal, pero ellos individualmente no. También el 58% dice que somos menos respetuosos que antes. Solo el 33% considera que somos honestos, el resto piensa que no. Asimismo, afirman que no somos amables con el resto, solo en grupos cercanos. Prevalece el concepto de grupo pequeño, la familia, no existe el concepto de sociedad. Un 71% sí piensa que somos creativos y empeñosos. La parte económica bien, pero los valores sociales no están a la par, hay problemas.