Rolando Arellano: Al Medio Hay Sitio.

Atención, se abre en una ventana nueva. PDFImprimirCorreo electrónico

Quien tenga interés por conocer las características sociales, culturales, aspiraciones, preferencias políticas y estilos de vida de los peruanos de este tiempo y su relación con su situación económica y actitudes respecto al  mercado, podrá encontrar un interesante y novedoso material de lectura en el libro “Al medio hay sitio: El crecimiento social según los Estilos de Vida” de Rolando Arellano (2010).

Su idea fuerza principal que debe interesar a los políticos y estudiosos del  mercado parece ser: olvídense de la clasificación de los peruanos por niveles socioeconómicos A, B, C, D y E (de mayor a menor) como aparecen en casi todas las encuestas. Asumir que el NSE ó dinero es el principal determinante  de la manera de pensar y actuar de las personas es errado. Antiguos ricos y pobres han empezado a converger cada vez más en la amplia clase media. Eso, debido a que en las últimas décadas, la acumulación de riqueza de los migrantes a las ciudades (escapando del terrorismo y/o buscando empleo o emprendimientos) generó el ascenso social y económico de millones de pobladores que antes fueron pobres extremos, de modo paralelo a la pérdida de poder y riqueza de los grupos dirigentes tradicionales debido a la reforma agraria y la hiperinflación.   

Por ejemplo un miembro de una familia acomodada que pasó por aprietos económicos y cayó del NSE-A al NSE-C ¿tendrá similares características en su estilo de vida que el gasfitero del NSE-C cuyos padres migrantes pobres  vendían golosinas en la calle?

Otra idea importante del libro tiene que ver con la pirámide socioeconómica o la pirámide ocupacional según ingresos económicos. Resulta que el análisis estadístico de la riqueza acumulada en cada NSE no refleja la imagen clásica  una pirámide (la minoría arriba, la mayoría abajo) sino más bien la de un rombo (la mayoría está en el medio). Eso explica porqué las empresas que apostaron a atender al público de la clase media tenían a su disposición una mercado con mucho mayor capacidad económica que el que se dirigía a los NSE A/B.

Eso también explica la aparición de los grandes centros comerciales, galerías modernas, conglomerados de servicios en los conos y en las grandes ciudades de las regiones más desarrolladas del Perú a los que acuden por decenas de miles diariamente los consumidores de todos los NSE en torno a la clase media.

Los interesados en el mundo de la educación privada, tanto escolar como universitaria y técnica también podrán reconocer a la población con  aspiraciones educacionales que está desatendida o insatisfecha, lo que a más  de un inversionista ha llevado a girar de la intención de poner “un colegio clase AB” a la de  poner colegios para la clase “C”

Según Arellano, utilizar estilos de vida representa mejor las características personales de cada persona que la convencional clasificación por NSE. Hay 6 estilos de vida entre los peruanos: los primeros 3 son proactivos y los siguientes 3 son reactivos. Tenemos a los sofisticados ( 8%; hombres y mujeres de mediana edad, NSE B y C con más instrucción, innovadores, triunfadores, tecnológicos, confiados, buscan marca y precio como indicador de calidad); progresistas (21%; hombres de todos los NSE, especialmente D, con nivel educativo medio, optimistas, trabajadores pujantes, buscadores de rendimiento y fuentes de progreso, utilitarios en su consumo, poco interés por la imagen); modernas (27%; mujeres de todos los NSE especialmente C, trabajadoras,  innovadoras, buscadoras de marca y moda, importancia a la calidad y luego al precio, preocupación por la salud, líderes de opinión, interés por su imagen); adaptados (20%; hombres de todos los NSE especialmente C, poco arriesgados, apegados a tradición, interés por familia y amigos buscan status y marca como sinónimo de confianza, informados, adoptadores tardíos de productos nuevos); conservadoras (19%; mujeres de todos los NSE especialmente D, tradicionalistas, buscadoras de nutrición y preocupadas por la familia, machistas, ahorrativas, importancia del precio y luego la calidad, poco interés por la imagen, adoptadoras tardías de los productos nuevos); y resignados (7%; hombres y mujeres  de NSE D y E, con menores niveles de instrucción y mayores porcentajes de migrantes directos, tradicionalistas, resignados, poco informados, buscadores de precios, se surten solo en sistemas tradicionales).

Como se ve, la descripción de los estilos de vida asociados a rasgos de  personalidad, educación, edad, género, ocupación, nivel de modernidad, etc. son más relevantes para conocer a los grupos de peruanos diferenciados entre sí, que el simple NSE tradicional que se ocupa solo del volumen de su  patrimonio. Es esencial conocer no solo lo que hay en el bolsillo de la gente sino también lo que hay en su cerebro y corazón. Es decir, no solo cuánto pueden gastar sino que buscan y desean del mercado y de la vida.